viernes, 2 de abril de 2010

De los colores y de los aromas de la Puerta del Sol y sus aledaños

Siempre confié en mi receta:
“Luchar con abnegación y optimismo,
disfrutando de los colores
de este mundo maravilloso
que está ahí fuera, detrás del paño
o el vaho que se pone, a veces,
delante de nuestros ojos
y de nuestros corazones”
-
“Si queremos que ese mundo

quizá extraño, inquietante
y turbio nos sonría
debemos sonreírle nosotros antes a él,
aunque lo veamos tan... tenebroso.

Si el mundo ve nuestra sonrisa…
podremos seducirle y seguro, seguro
que él nos sonreirá también”

-
Rusty Andecor
-
Un día se me ocurrió llegar a la conclusión: “El color del mundo no es exactamente como lo vemos; a veces lo enmascara nuestra propia tolerancia y la bondad de nuestro corazón y no vemos la capa de mugre que cubre el auténtico tono o su brillo verdadero, ni ese matiz pútrido que degenera y confunde el que queremos ver, el que nos enseña o nos proyecta la verdad inexistente”, y luego, pensé que “la gente… acostumbramos a ser sinceros, sanos y generosos, hasta que, sin ni siquiera saberlo, dejamos de ser así e incluso podemos volvernos retorcidos, envidiosos y falsos, porque son las consecuencias de nuestro condicionamiento humano”

Por eso debemos aprovechar esa claridad de optimismo que tanto deseamos que permanezca en nosotros, esa luz de nobleza que enaltece algunos fragmentos de nuestra vida, esos instantes sinceros y confiados con la aparente bondad luminosa que desprende ese mundo inquieto y receloso, antes de ser víctimas de esa plaga de vanidad y cinismo, de amoralidades y de mentiras, que cubren… la mayor parte de nuestra vida.

Pero, además, a veces hay que engañar a ese mundo que nos acecha con sus fascinantes colores, que -no olvidemos- que son los que ven nues
tros ojos, pues tras su resplandor está esa capa de mugre y ese matiz pútrido que cubre la inmundicia de toda la bajeza de nuestra especie. Por eso, un arma inteligente para combatir ese mundo, que a veces se muestra insensible y materialista, es sonreírle y hacerle ver que tú eres feliz. Precisamente, una vez se me ocurrió reflexionar sobre la felicidad y pensaba: “No se puede buscar la felicidad entre el mundo que nos envuelve y fustiga, mostrándole que somos infelices, porque el mundo suele ser cruel con la desdicha ajena y no es tolerante ni compasivo con quien sufre, cuando tratas de pedirle a aquel que colabore en su felicidad”.

Por eso, me gustaría referirme aquí a aquel personaje de mi cuento “El coleccionista de citas”, al que solía aconsejar cuando, jugando con la ilusión que nunca había de faltar en el ánimo de la vida de toda persona, pensaba que podía estar privado de una sonrisa o de un mínimo de entusiasmo. Y le decía: “Cuando empieces el día envuélvete de ánimo, de seguridad y de ilusión, porque tienes que desafiar el mundo que está frente a ti; verás que el mundo te envidiará cuando vea tu optimismo. No hagas caso de ese espejo que puede hacerte ver decaída y desesperanzada, unas veces, y limitada e incapaz, otras. Trata de cubrir tus temores y tu dificultad para superarte con esa magia que llevas dentro y que ni tú misma sabes que la tienes, porque la magia está en uno mismo y en lo que ves con los ojos del corazón; no hay magia si no te envuelves de ilusión. Pero recuerda también que tienes que ver esa magia en todo lo que está a tu alrededor, que el mundo no tiene magia si no lo miras con tu sonrisa; pues ese lugar recóndito y fantástico que añoras visitar y contemplar algún día no tendría magia si no soñaras con él”.
-
Y es que “El teatro de la vida no sería mágico si no te convencieras de que siempre ha de haber en él una dosis equilibrada de sueños y de locura, y de que, precisamente... tú formas parte de la magia de ese teatro”; al menos, eso es lo que yo pienso. Pues no olvidéis que me he referido alguna vez a la cordura del “desvarío” y locura del bohemio aprendiz de poeta, o del excéntrico aficionado al oficio de artista, en mi papel de “loco poeta", que escribe sus versos con los ojos de su imaginación, como artista espectador de ese mundo hermoso lleno de colores, de sonidos y de aromas, que trata de encontrar la soledad de la vida, anhelante de inundarlo todo con la fascinación de una sonrisa.

Así fue como, durante algunas tardes de la semana pasada, hallándome en la Villa de Madrid, prescindiendo de todos mis compromisos sociales, elegí la soledad para adentrarme en la aventura prodigiosa de recorrer y admirar ese lugar mágico llamado “La Puerta del Sol” y, también, sus aledaños. Solo tenía en mis manos la cámara de mi teléfono móvil para grabar las instantáneas que yo estaba percibiendo en un atardecer al que acompañaba aún ese lluvioso otoño, perezoso por abandonar un tiempo que solo pertenecía ya a una incipiente primavera.

Fueron fotos que hice porque me provocó el entusiasmo de unas imágenes inmersas en multitud de colores, en anarquía de mezclas, en el capricho de una luminosidad tal vez fantasmagórica, y con el toque bellísimo del reflejo de ese agua de la lluvia que cubrían los suelos de una de las calles colindantes que yo contemplaba supongo que interminablemente. Pude captar, además, una doble magia en esa hermosa Puerta del Sol; la primera, aún de tarde, cuando el estallido luminoso de relámpagos y el del estruendo de sus truenos rompían la grisácea tarde para hacerme descubrir el escenario fascinante de un poema en forma de tormenta que, tras desprender su peculiar aroma, me embriagaría al sentirme también agradablemente mojado por la caricia de una suave lluvia. Pero el segundo toque mágico es que, curiosamente, no parecía resultar desapacible el ocaso de un día descrito… tal y como yo lo veía; pues el bullicio de las gentes que transitaban o permanecían en las esquinas o en medio de la plaza, con paraguas o al descubierto, seguían impasibles en su ociosa tertulia o animados entre su frívolo alboroto.

Quizá la muestra de la discreción de mis fotos solo reflejaba parte de esa visión quimérica pero deseada, del mundo en el que, algunos de nosotros, vemos esos hermosos colores en lugares y escenas en las que otros no ven más que tonos mustios y chirriantes, oímos el sonido maravilloso de la vida de las plazas y calles en donde otros no oyen más que ruidos ensordecedores y gritos desentonados, o sentimos el perfume de la lluvia que impregna el asfalto y el del bullicio de las gentes que transitan y pasean en donde otros solo huelen... el frío de las calles. Porque… incluso… la pícara e intencionada sonrisa de esa “terapeuta de desencantados” y voluntariosa "curandera de víctimas de desamores", que me asaltó en la cercana calle de La Montera, invitándome a su bálsamo milagroso, y que parecía espléndidamente envuelta en un ramillete de colores entrañables y confiados, debía ser correspondida con la misma sonrisa que, aunque eludiendo su tentadora receta, habría de gratificar ese acostumbrado tópico malsonante, tan propio del perfil de su oficio; y además... era necesario premiar su mal entendido gesto de invitación con la complicidad de la más elocuentes de esas sonrisas.

Y es que, tal vez, a pesar de nuestra soledad y de otros desencantos que padecemos, ciertamente sentimos el aliento de la ilusión, y tratamos de ponerle una sonrisa a todo lo que vemos, e incluso... hasta llegar a dar un poco de cariño a cada destello de ese marco que aparece ante nuestros ojos, como también al "destello" que irradia desde nuestro propio corazón.

Ángel González "Rusty Andecor"
Autor de las fotos publicadas: Ángel González "Rusty", junto con el resto del reportaje, realizadas todas ellas el 23 de marzo de 2010

viernes, 12 de marzo de 2010

Yo quería escribir los versos más tristes... (A Pablo Neruda)

Puedo escribir los versos más tristes esta noche,
escribir, por ejemplo "La noche está estrellada
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta,
puedo escribir los versos más tristes esta noche,
yo la quise, y a veces ella también me quiso.
-
En noches como ésta la tuve entre mis brazos,
la besé tantas veces bajo el cielo infinito,
ella me quiso, a veces yo también la quería,
cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
-
Puedo escribir los versos más tristes esta noche,
pensar que no la tengo, sentir que la he perdido,
oír la noche inmensa, más inmensa sin ella,
y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
-
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla,
la noche está estrellada y ella no está conmigo,
eso no es todo, a lo lejos alguien canta, a lo lejos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
-
Como para acercarla mi mirada la busca,
mi corazón la busca, y ella no está conmigo,
la misma noche que hace blanquear los mismos árboles,
nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
-
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise,
mi voz buscaba el viento para tocar su oído,
de otro, derá de otro cómo antes de mis besos,
su voz, su cuerpo claro, sus ojos infinitos.
-
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero,
es tan corto el amor, y es tan largo el olvido,
porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido,
aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

-
(Pablo Neruda)
Yo quería escribir los versos más tristes,
pero tú, Neruda amigo, los escribiste una noche;
yo quería cantar a la tristeza en un poema,
a esa noche inmensa y callada... sin ella,
pero tú ya lo hiciste
bajo las estrellas.

Yo quería perderme en su sonrisa,
en la paz de su alma y en la luz de sus ojos;
yo quería olvidarme en sus recuerdos,
sumergirme en su encanto
y en la sal de su antojo

Yo quería aturdir mis sentidos
y turbar los latidos de mi corazón;
yo quería amargar el sabor de mis sueños
con el dulce aliento
de aquella emoción.

Yo quería evocar el instante de un beso
como tú lo evocaste, mi amigo, al abrigo del cielo;
yo quisiera saber cómo fue su cariño,
pero a mi no me quiso
ni hubo un suspiro
ni hubo un anhelo
tan solo un olvido
... y quizá una ilusión

Ángel González "Rusty Andecor"
(dedicado, muy especialmente, al recuerdo de mi amigo Pablo Nerudad, y... tal vez... al recuerdo de un destello que... brilla muy lejos en los confines de la magia de aquel universo)

domingo, 14 de febrero de 2010

MI REFLEXIÓN SOBRE LA LEALTAD

"Con el tiempo, todo se va;
el amor que adoramos,
que vemos en una mirada,
o en aquellas palabras bellas
o en tus juramentos
bajo las estrellas"

(De la canción “Avec le temps”,
de Leo Ferré)

"Con el tiempo todo se va
y desfallece
y hasta la mejor amistad
se desvanece.

Se olvidan las voces
se van las pasiones
se aleja el calor
de aquellas canciones.

Solo se queda
una triste verdad:
la luz de un recuerdo
y de mi lealtad"
(Es un poema de Rusty Andecor)

Hay otra canción ¡inmensamente hermosa! cantada por Francoise Hardy. Se llama “La amistad” y canta a "los amigos que han venido de las nubes, con sol y lluvia como único equipaje”, que "han hecho de las amistades sinceras la más bella estación”, porque tienen “la dulzura de los más bellos paisajes y la fidelidad de los pájaros que se posan”, para terminar musitando:
-
Como no sé lo que la vida me depara
será que nunca llegaré a ser nada
si no me queda un amigo... que comprenda;
entonces olvidaré mis llantos y mis penas
y quizá volveré a tu casa
a calentar mi corazón con tu leña.
-
(L´amitié)
-
-

Escuchando esta canción y reflexionando su hermoso mensaje se me ocurre pensar que, después de que la vida me enseña esa parte triste y oscura, que toda vida encierra… entonces...
-
"olvidaré su desencanto
y volveré a limpiar mi corazón
de aquel rastro de mi llanto,
pues reencontraré esa lealtad;
que un amigo me comprenda,
y que mi corazón caliente,
pues me cubra con su manto"

La lealtad es una palabra inmensa en su contenido, en sus matices, porque implica nobleza y respeto, pero también atención desinteresada y apoyo fiel, además de que, todo ello, siempre suele llevar la envoltura de ese afecto casi imperceptible pero cálido y reconfortante para el que lo recibe.

Lucio Anneo Séneca decía “La lealtad constituye el más sagrado bien del corazón humano”, precisando Ortega y Gasset “La lealtad es el camino más corto entre dos corazones”, porque quizá la lealtad encierra la mayor parte de las virtudes de nuestra condición humana; pues la generosidad, la disposición incondicional y hasta el sacrificio y la renuncia pueden ser algunos de los valores inherentes a tan noble virtud. Pero además, si la lealtad refleja un mensaje directo de actitudes entre un corazón y otro, cuando se es leal no caben equívocos de conducta ni desviaciones provocadas por los sentimientos, pues si la pasión, la vehemencia en una relación, la amistad o el amor, cualquiera de ellos, hiere el corazón de nuestro semejante, la lealtad ya no existe.

Quizá la lealtad es una actitud de conducta que comienza con uno mismo, pues para ser leal a las personas que nos rodean es necesario que empecemos por nosotros y que seamos fieles a nuestros propios principios;
“Ser leal a si mismo es el único modo de llegar a ser leal a los demás” (Vicente Alexandre)

Pero no es momento de hacer una disertación profunda sobre la lealtad, ni sobre sus bondades, sino de tratar de otras manifestaciones cuyos resultados e intenciones pueden desviar la esencia de lo más auténtico de la lealtad. Pues pensar que la lealtad es, simplemente, obrar con fidelidad hacia la intrascendencia de las relaciones humanas, es decir, hacia los amigos para compartir el ocio, las diversiones, los favores, o hacia esa elección permanente e incondicional del amigo o de la persona que preferimos tener con nosotros por razones de interés, no sería noble ni honesto, pues la causa de tal fidelidad llevaría siempre una intencionalidad evidentemente interesada y egoísta.

Porque no olvidemos que “no es amigo quien ríe mi risa sino quien llora mis lágrimas"; es decir, que no se trata de que la lealtad esté inherente solo al disfrute de la compañía de la persona a la que se es leal, ni siquiera a su cercanía o a la evidencia de saber que uno está con ella. A veces no es la risa la que debe complacer y reconocer el amigo, sino que es el llanto, el que debe abrazar para consolar, reconfortar y animar el alma desdichada de quien llora.

Es cierto, y parece increíble, que en un mundo de deslealtades y mentiras, el hombre sigue creyendo en la lealtad hacia los demás, y sigue intentando respetar esa actitud y ese sentimiento, no solo por una cuestión de conciencia y de moralidad, sino porque sabe que le compensa emotiva y afectivamente.

Y es que la lealtad tiene la particularidad de que debe mantenerse incluso en época de contrariedades y distanciamientos. La sublimidad de su noble condición está en la disposición de no abandonar su apoyo y dedicación a pesar del olvido, indiferencia, abandono o, incluso, desprecio y hostigamiento de la persona a la que se es fiel. Pues no olvidemos que la lealtad es un compromiso por el que hemos de defender lo que creemos y a quien creemos.

Es evidente que, a veces, esa lealtad se desvanece en el escenario de nuestras relaciones y es entonces cuando desaparece todo vestigio de cuanto hicimos con nuestra disposición por alguien. Precisamente, ese es el momento en que deberíamos de recordar que solo nos cabe ser leales, de nuevo, a nosotros mismos. Y es entonces cuando nos damos cuenta que tenemos en nosotros todo el poder de reconocer la nobleza de nuestra actitud e intención y también la sensación gratificante de haber sido honestos y generosos hacia quienes se merecieron nuestra lealtad, aunque ellos no tuvieran precisamente con nosotros la respuesta de gratitud o de reconocimiento que esperábamos.

Y en nuestra condición sensible, con su latente sentido de la honestidad, no dejamos de reconocer que solo el rigor de la lealtad hacia los que nos rodean hace que desaprobemos la conducta de aquel que abandona a sus amigos porque tal vez ya no les resultan de provecho alguno, o del que ahora ya no les apoya ni les ayuda a superarles en sus contratiempos, por motivos simplemente egoístas. Por no olvidar nuestra condena a la bajeza y a la ruindad de quienes divulgan indiscretamente una confidencia que tanto puede dañar nuestro honor, o de quienes critican a unos y a otros descubriendo sus defectos y limitaciones o infamando del modo más perverso y desleal.

Finalmente, y cuando sabemos que quizá no existió la reciprocidad que esperábamos hacia nuestra lealtad, ni siquiera en su estimación o reconocimiento, o cuando comprobamos cómo nos ha olvidado o ignorado la persona a la que ofrecimos nuestra entrega y para la que fuimos leales; cuando ocurre algo así, es entonces cuando sabemos cuánto apreciamos lo que nos quedó de nuestros recuerdos. Por eso terminamos siendo leales a todo aquello que nos colmó de satisfacciones y aún nos queda en la memoria, en la evocación del “sinvivir” de nuestros recuerdos, que, como decía Rusty Andecor, “no hay desaliento en mi sinvivir si me queda el consuelo de la dulce nostalgia de tu recuerdo”. Y es entonces, mis queridos "amigos con alma sensible", cuando sabemos que... somos leales a nosotros mismos.
No olvidemos que…
"La amistad es una flor que se cuida con la lealtad,
y que se riega con sinceridad"
(Danikaze)
Ángel González "Rusty Andecor"

jueves, 28 de enero de 2010

Te buscaré en los colores de mis sueños

Te buscaré en los colores de mis sueños,
que desteñidos pintaron mi desvelo.
Te buscaré en tus violines y en mis rosas
que harán sonar las notas de mi cello.
Te buscaré en la paz de mi consuelo,
que si me turba ya sé que no soy dueño.

Te buscaré en el silencio de la noche,
en las estrellas y en todo su derroche
Te buscaré en el azul del infinito
que con el tiempo se volverá marchito.
Te buscaré en los mares más profundos
y en sus sirenas, para abrazar su mundo

Te encontraré en la ilusión de mi esperanza,
en tus aromas empapados de mis versos.
Te encontraré en esa luz de tu templanza
y en los caminos que fueron tu universo

Te encontraré en el otoño que vuelva con el viento,
en el reflejo que ofrece tu destello.
Te encontraré en las promesas de tu cuento
y en la sonrisa de aquellos ojos bellos

(Por Ángel González “Rusty Andecor”)

Quizá sea tarde para el consuelo
Hay más distancia y un gran silencio
Quizá en la búsqueda se fue el recuerdo
Llegó el olvido, pasó ya el tiempo
No hay ya violines, solo mi cello
Adiós quimera, te doy un beso
También, mi rosa… ¡adiós destello!

(Por Ángel González “Rusty Andecor”)

Dedicado, mis dos poemas, a mis “Amigos con alma sensible”,
porque en ese “azul de mi infinito”,
aunque su color se vuelva ya marchito,
estaréis siempre vosotras y vosotros;
porque, desde “la distancia” y desde ese “gran silencio”, estaréis en el recuerdo,
entre esa música que yo guardé para vosotros y “mi propio cello”,
porque esa música será quien me lo devuelva
y mi cello será quien os encuentre
… quizá alguna vez.

Adiós, quimera,
que sois todos vosotros.

Adiós, destello,
porque tú eres mi estrella del cielo,
porque tú eres mi sueño.

Hasta siempre.

Vuestro amigo "Rusty Andecor"

viernes, 22 de enero de 2010

UN BURÓCRATA CON ALMA DE RAPSODA: Ángel González (por Ángel G. Perianes, de la Universidad San Pablo CEU)

Desde el despacho en el que gestiona el bienestar social de quien clama protección al Estado; desde su mesa rebosante de papeles en la que procura una cobertura al jubilado, o en su silla de oficina en la que posterga su perseverancia para no sucumbir al hastío que inunda el automatismo de la burocracia. Desde ese mismo sitio, un funcionario extremeño aprovecha cada intervalo entre café y café, cada atardecer, al llegar el final de la jornada para pronunciarse como “aprendiz de poeta y ensoñador de ilusiones”, asegura él. Ángel Mª González García reza la placa de su mesa. ¡‘Rusty Andecor’!, brama su alma rapsoda; un nombre y un alias, dos actitudes para un mismo ente y dos denominaciones para una misma vida. Es el director del Instituto Nacional de la Seguridad Social de Coria (Cáceres), licenciado en Magisterio, con sede natal en San Sebastián y enclave vitalicio en la localidad cauriense.
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(Rusty, en la mesa de su despacho rebosante de papeles)

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‘Gurú’ entre solicitudes y formularios, propugna la reflexión y el verso de rima anárquica en sus ratos de ocio. Así es la fragancia de un empleado estatal inconformista, del que pocos saben que tras su pose funcionarial ataviada de sobriedad y rigor, existe alguien que evoca los valores de un poeta perdido entre pensiones de invalidez. Escribe “por huir de la rutina”, porque le “gratifica”, manifiesta. Por eso acude a la inspiración que le otorga su momento de placidez matutina en el sórdido “Café Venecia”, emplazado junto al propio centro del CAISS. Tan solo él y una servilleta en la que sustituye el impreso del ‘Gracias por su visita’, por una oda a la soledad. Lo hace con un telón de fondo de célebres figurantes con fama de sustituir su descafeinado con churros por un güisqui doble. Pese a ello, a él no le importa plasmar sus ilusiones en una barra de bar en la que solo se echa de menos el cartel de ‘reservado’ junto a la ‘tragaperras’. Él observa, idealiza y lo vierte en papel entre los sorbos de un ‘cortado’.

Es su pequeño momento de gloria hasta que finaliza la jornada laboral, al caer la tarde. Entonces revive a su alter ego, a ‘Rusty Andecor’, apodo que simplifica la esencia de su “rústico corazón” y su denominación popular de “Ángel de Coria”. Es él con la reconfortante libertad que le reporta durante unos instantes la soledad de su despacho. Un poeta improvisado al que acompaña el cuadro de un monarca español como atrezzo de su torre de marfil; en definitiva, están ustedes ante la pasión de un trovador y la idiosincrasia protocolaria de la Administración.

Ni sus incipientes canas, ni su mermada vista, ni la abrasión del paso del tiempo en su rostro. Ni eso, ni su ruptura con la estética del ‘progre’ rebelde por conciliar con el ‘polo’ del cocodrilo. Su inquietud sigue intacta cuando se trata de valorar entre el verso y la prosa su experiencia con el aburrimiento, la soledad o el desengaño. “El aburrimiento es la consecuencia de la cobardía del que teme aventurarse en el desconcierto de sus deseos reprimidos o de los anhelos y la vehemencia de su corazón”, explica en sus reflexiones. Él no sucumbe a su definición. La combate, aunque sea con la pomposidad barroca reconocida por él que revisten sus escritos o con una poesía “desfasada y anárquica, a la que a veces le pongo rima y a veces no”, afirma. “Dejo mis adornos en mis hadas dibujadas y mis versos de anarquía, que no importa ni su rima ni su estilo empalagoso, ni sus lunas tan lejanas”. Tomen nota, y hagan del defecto una terapia.

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(Rusty (izquierda) con sus "amigos con alma sensible")
Sin embargo, no solo necesita espolear su ingenio. Le gusta compartirlo y así lo hace. Consigue que la gente con la que trabaja sea conocedora de sus alardes y amante de sus reflexiones. Por eso creó su grupo de “amigos con alma sensible”, a los que le “gusta hacer partícipes”, entre ellos a su propio jefe o a compañeros de fatiga. Soportes no le faltan; ya sea a través de un correo electrónico, de su blog -rustyandecor.blogspot.com- o de obras impresas y publicitadas por él mismo. Su material, libros engendrados en la impresora de su casa que luego reparte entre su selecto club: Versos al atardecer, Reflexiones y cartas a los amigos o la música más hermosa del mundo. Todos ellos sin constricciones. Hoy un poema sobre el otoño o a Audrey Hepburn, mañana una disertación sobre la honestidad y la próxima semana, un diccionario de melodías, para que uno aprenda a conocer el ‘dícese del’ Amarcord de Nino Rota o a qué huele la tenebrosidad de Danny Elfman. En sus creaciones todo vale. Hasta un Diccionario del Coriano, un libro de consulta registrado desde hace años con el que pretende dar a conocer los términos más peculiares y de mayor terminología familiar en su pueblo extremeño. Todo un ‘María Moliner’ del dialecto local.


¿Su valor en el mercado? La gratitud de sus allegados en una respuesta. Así se lo hace saber su compañera y directora Ana Belén, quien califica sus escritos como “un mar de calma dentro de la vorágine del día a día”. Pese a todo, él es muy consciente de sus limitaciones. “Yo sé que no tengo una base consolidada, pero lo hago por una ilusión, y con ella llegaré hasta donde pueda”, dice este ex alumno de ciencias. Es la magia de un funcionario desvencijado en su rol de autómata; La abnegación de quien, con traje y corbata engalana sus horas laborales y con atavíos de bohemio reviste su conciencia; La vehemencia del que combate a Larra para desdeñar su sátira irreverente sobre el estereotipo del apático burócrata en su ‘Vuelva Usted Mañana’, o la prueba fehaciente de que los trovadores van a la oficina.


Apasionado de Vivaldi, acérrimo de Diana Krall y estudioso de bandas sonoras de películas, toma sus canciones durante su estado de catarsis con pluma o teclado en mano para derruir los sinsabores de su oficina “cutre y gris”. Así define los entresijos de sus paredes. No obstante, “hasta en la oscuridad está la felicidad”, apostilla Ángel con estoicismo, en alusión a una frase de película. “El caso es encontrar la manera y el momento de huir de la cruda y perversa realidad. Que no me quiten la paz de mi silencio, que nadie robe mis sombríos atardeceres”, remata con petulancia en sus reflexiones.
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(Una de esas musas en forma de hada, del universo de los sueños de Rusty)

Libros y textos de un blog o en una cuenta de gmail, todos ellos plagados de hadas y de princesas; de ímpetu, optimismo y sentido del humor. De referencias a la amistad idílica o al desengaño. ¡De sensiblerías, al fin y al cabo! exclamará el más profano. De inquietudes, dirá el intrépido. De desinhibición, dirá el hastiado. Él lo llama “adicción”. Su vida ha estado plagada de ella, aunque, como supondrán, los estragos de su dosis tan solo resultaron nocivos para la displicencia que sobrevuela al funcionario. Entre sus prospectos, repasa desde la literatura de Gabriel García Márquez al terror maldito de Lovecraft.



A pesar de todo, también tiene sus momentos de autocrítica socarrona. No duda en ensañarse con quien lo merece, aun siendo él mismo, desde su vertiente más costumbrista. De esta manera lo demuestra en algunos de los ensayos que extiende en el correo interno del organismo, en los que toma las fatalidades del ciudadano de a pie para advertir y denunciar la severidad con la que se les aturde. Un alegato con el fin de que, según cuenta él, “comprueben lo que se siente cuando ven a esos pobres pensionistas atravesando los límites que les separa de su desdicha y su impotencia para entender ¡tanta cosa, madre mía!”. Es decir, para constatar “cómo defendemos ‘a capa y espada’ las formas estrictas legales de nuestras resoluciones. ¡Es que somos geniales!”. Así, asegura haber visto “cómo entran desemblantados, pálidos y ‘acojonados’, temiéndose lo peor, cuando llegan con la carta. ¿Es que no os dais cuenta de que algunas son tétricas? ¿Tan metidos estáis en vuestro papel de directores-gestores que no pilláis cómo sufren esos desdichados?”. Por eso, no duda en mofarse de su propia verborrea, y manifiesta su empatía cuando declara su “congojo” al abrir el buzón y “encontrar una carta de Hacienda”.

En sus proyectos de futuro atisba algo grande. “Una novela o un cuento, quizás”. Le resulta un atractivo placebo con el que ya consiguió una mención de honor en el “Certamen de Relato Corto de la UNED” en 2007, en Plasencia (Cáceres), gracias a su obra, La Princesa y el Campesino. “Fue una buena experiencia y me gustaría seguir con la inquietud de lo diario, pero la novela tendrá que ser cuando me jubile, porque ahora no tengo tanto tiempo y además me asusta un poco la idea”. Mientras, continúa intentando encandilar a sus amigos y familiares, y desnudando su visión de la vida o recibiendo alguna burla que otra de su círculo de confianza. “¡Pero cómo te gusta lucirte, ‘cuñao’!”, le expresa ‘Blanqui’ con una sonrisa.
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(La señora Juana, su estimada suegra)------(Rusty, con su cuñada Blanqui)
Con todo, ‘Rusty’ se erige cada día un demoledor de roles. Solo así se explica la existencia de alguien capaz de sustituir las pestes rutinarias que uno vierte sobre el jefe por enviarle un ensayo sobre las verdades de Neruda; solo así se deduce que haya alguien que pueda reemplazar el protocolario recelo de una suegra hacia su yerno por una lágrima con el orgullo como bandera. “Hay que ver cómo escribe el tío. Quién pudiera, ¿verdad?”, asevera la señora Juana. Suponemos, estimada suegra, que podrá quien muestre su mismo entusiasmo y quien haya tenido la suerte de conservar su ojo de niño, aunque sea en un despacho. Tal vez, también, como él, quien sea sabedor del papel que debe tener cada elemento de su quehacer; Un folio para corroborar una pensión y una servilleta para ejercitar la reflexión. Es, en definitiva, Ángel Mª González; en su oficina, horario al público de ocho a dos para quien le reclame; en su vida, 24 horas abierto para las musas que deseen posarse en su intelecto.
(Por Ángel M. González Perianes, de la Universidad San Pablo CEU)
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(Amigos con alma sensible y Rusty Andecor)

viernes, 8 de enero de 2010

Tus ojos, mujer... ¡tan hermosos! (Poema)

¿Porqué tu sonrisa ha cambiado?
se desvaneció ya tu perfume.
¿Porqué no hay canción en tu risa?
que hasta el violín ha callado.

Quizá los recuerdos se fueron,
los de un destello ya perdido.
Quizá fue el color de un reflejo
los de su espejo consumido.
-
Quizá tu leyenda no existe
quizá se perdió en el olvido;
o fuiste princesa en la noche
o un sueño de aquel campesino
-
Podrá acabarse el día para siempre
y no salir el sol jamás;
podrá apagar su luz la luna
y no alumbrar... a quien amar.

Podrá perderse el universo bajo el cielo
sin hueco para todas sus estrellas;
podrá dejar de ser eterno el tiempo
y no volver a ver… más cosas bellas.

Pero tus ojos, mujer... , ¡tan hermosos!
de su gracia y de su brillo empapados,
sin perderse jamás en el olvido,
soñándote, los míos... quedarán cautivados.


Y hay quien dice que...
-
Entre cuentos y verdades
algo fue que sucedió,
que de amores, tras un sueño
un poeta enloqueció.
-
Ángel González "Rusty Andecor"
-
Estos versos están dedicados
a un destello ya perdido,
que fue reflejo de un espejo,
con aromas de princesa y color azul turquesa,
con sabor a mazapán de una rosa talismán.
--
Ángel González "Rusty Andecor"

viernes, 18 de diciembre de 2009

El mundo es maravilloso, es NAVIDAD y todos queremos ser felices


Mis queridos amigos con alma sensible” y estimados “visitantes del blog”. Un año más, para aprovechar la ocasión de intentar hacer un ejercicio de amistad con quienes apenas veo ni tengo oportunidad de comunicarme; quizá cercanos y conocidos unos, aunque distantes y extraños otros, pero ciertamente, y muchos de ellos, esos que yo llamo “mis amigos con alma sensible”. Porque es momento… tal vez… de caer en ese tópico del mensaje navideño, ahora en que muchos de nosotros no pretendemos otra cosa que renovar la evidencia de un afecto mutuo y el deseo de continuidad de una relación de amistad.

Me gustaría envolver este mensaje, aunque de forma discreta y sencilla, con los colores de esa hermosa generosidad con la que todos nosotros -a veces- nos gusta dedicarnos unos a otros. Por eso escribí mi reflexión a la generosidad, esa que podéis leer en el siguiente espacio que publiqué también muy recientemente.


Pero quería que os fijarais en estos sencillos versos que compuse no hace mucho y con los que, precisamente, comienzo esta reflexión. Dicen así:

Si no te puedo ofrecer mi riqueza,
pues nada tengo que darte,
te llevo hoy a ti mi pobreza,
que es mi mejor prueba de amarte.

Porque no olvidéis que esa que yo llamo “mi pobreza” es la que contiene ese tesoro tan preciado que cada uno de nosotros puede aportar a los demás: el respeto, la entrega y la disposición hacia quienes tenemos a nuestro lado, nuestro afecto y ¡sobre todo! ese deseo que, de todo corazón, debemos de sentir para hacernos felices en estas próximas fiestas y en el próximo año.

Por cierto, quería deciros algo: hace un par de años hicimos un brindis por lo maravilloso que puede ser el calor humano, en la amistad, en la familia y en el compañerismo, a través de una copa llena de sonrisas ¿lo recordáis? Pues bien, en esta ocasión podíamos hacer, si me lo pemitís, un brindis con esa misma copa...

… por "la caída del muro" de la incomprensión,
de la deslealtad y la arrogancia,
del egoísmo y la obstinación,
del rencor y la vileza,
de la mentira y la corrupción;
y porque resplandezca el entendimiento,
la humildad y tolerancia,
la generosidad y la honradez,
la nobleza y el respeto
... y el calor humano.

El mundo es maravilloso porque muchos de nosotros, “amigos con alma sensible” y cualquiera de los demás, “menos sensibles” y lejanos, colgamos de este árbol de Navidad ilusiones que nos hacen inmensamente felices, mientras escuchamos la música maravillosa que sale de ese violín, que es nuestro corazón, interpretando nuestra propia sonrisa, natural, sincera y generosa. Ella es la que nos hace gozar cada minuto que vivimos.

El mundo es maravilloso porque el cielo azul, las ciudades y los campos nevados y el aroma de ese mundo hermoso que vemos, todo ello, engrandece nuestra esperanza.

El mundo es maravilloso porque hace que los colores de cada mañana y de cada atardecer reconforten nuestro ánimo entre los peligros y dificultades de los caminos de cada día.

Y el mundo es maravilloso porque nos sentimos felices cuando inundamos con nuestro entrañable calor humano a las personas de nuestro alrededor, las que queremos y las que, por desgracia, no podemos querer y quizá sean maravillosas y merezcan también nuestro afecto.
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Y el mundo es maravilloso, sobre todo, porque ¡nos guste o no! ... se acerca la Navidad y todos queremos ser FELICES.
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FELICIDADES PARA TODOS
Ángel González "Rusty Andecor"

viernes, 4 de diciembre de 2009

Mi reflexión sobre la generosidad

Si no te puedo ofrecer mi riqueza,
pues nada tengo que darte,
te llevo hoy a ti mi pobreza,
que es mi mejor prueba de amarte

(Rusty Andecor)
-

Con estos versos de “mi cosecha” quería comenzar a ensalzar esa generosidad tan poco reconocida por nuestra más frívola condición, pues es también escaso su ofrecimiento, cuando de lo que se trata de entregar a los demás no es dineros ni bienes ni favores sino parte de nuestro afecto, de nuestra riqueza espiritual y de nuestro tiempo. Porque yo siempre pensé: “Prefiero la generosidad con que mis amigos y mi gente me dedican su tiempo para escucharme y comprenderme, para darme su confianza y su ánimo, en esos momentos de soledad y desánimo que a veces nos asaltan, antes que recibir de ellos sus dádivas y atenciones o sus bienes materiales”

Pues ya sabemos que “el amigo de horas felices y de días hermosos debe tener la generosidad de serlo también en los malos momentos y en los días desventurados para los suyos”; y que la generosidad es -ante todo- la entrega del respeto, de la lealtad, de la compañía del afecto y la confianza, pero también del servicio y ¡cómo no! de ese grato sabor que lleva una sonrisa para los demás.

El Diccionario de la lengua española define a la generosidad como “la tendencia a ayudar a los demás y a dar las cosas propias sin esperar nada a cambio”. Incluso busca un sentido más profundo, describiéndola como “la inclinación o propensión del ánimo a anteponer el decoro a la utilidad y al interés”.



Sin embargo, ”la generosidad no estriba en que me des lo que necesito más que tu, sino en que me des lo que tu necesitas más que yo”. Porque, y es un dicho popular, “la generosidad no es compartir con un mendigo un pedazo de pan que te ha sobrado, sino en compartirlo cuando estás tan hambriento como él”. Es decir, y esta es mi reflexión; nuestra disposición para ser el sostén del desaliento de quien está a punto de desfallecer, la mano para levantar a la persona amiga que se ha visto desmoronada por una desgracia o el consuelo para aliviar el dolor del que ha sentido que su corazón se ha roto, debe estar presente -o anteponerse, a veces- a costa de descuidar nuestras propias necesidades afectivas y arriesgando nuestro temple y entereza.

Además, se da la circunstancia que “quien más tiene es el que menos da y aquel que menos posee es el que más capacidad tiene para dar” Y es que la generosidad extrañamente proviene de la escasez o de la precariedad. Pues quizá, en las privaciones y cuando tenemos esos pocos momentos de riqueza es cuando conocemos la satisfacción de sentirnos realizados en nuestra más digna condición de seres humanos. Porque es evidente que… la generosidad, vista así, ejercita el corazón, y que su entrega sincera y desprendida lo fortalece.

Y porque la generosidad no debe ser desprenderse del exceso de nuestros bienes, ni dilapidarlos en una entrega interesada y provechosa, sino despojarse de lo más apegado a nosotros y de aquello que representa la complacencia de nuestras emociones, es por lo que esa generosidad debe empezar con la renuncia a nuestras excesivas pretensiones y ambiciones, tan inherentes a nuestra codicia humana. Sin olvidar que para ofrecer nuestra más honesta generosidad se debe empezar con ese ejercicio de discreción y humildad en contraste con quienes se visten de vanidad y petulancia, de arrogancia y ostentación; incluso, será un reto el poder ejemplarizar con la finalidad de “hacer de quien estás siendo generoso participen también de la misma dinámica”.


Como tampoco debemos olvidar aquella cita de Cicerón que dice “hay que defender la hacienda familiar, porque ciertamente dejarla arruinada es algo vergonzoso; pues el poder ser generoso, evitando ser avariento o miserable y sin despojarse del patrimonio, es ciertamente el fruto mayor de la riqueza”. Ni aquella otra de Marcel Jouhandeau “Como no tenemos nada más precioso que el tiempo, no hay mayor generosidad que perderlo sin tenerlo en cuenta”; porque nada hay más desprendido y desinteresado que dedicar el tiempo a los demás, para ayudarles en sus necesidades, aliviarles en sus preocupaciones y consolarles de sus penas o desdichas.


Pero la generosidad debe estar envuelta, además de nobleza y de sacrificio, también ¿y porqué no? de un sentimiento de compasión que nos vuelve dispuestos a que cuando damos nuestra posesión más preciada, por encima, siempre, de cualquier intencionalidad para conseguir un propósito o interés, podemos y debemos hacerlo conmovidos por la precariedad, necesidad, desgracia e infelicidad de los demás.


Podemos entender que la mayor prueba de generosidad hacia los demás será la cortesía y la simpatía, la atención discreta y paciente, y la dedicación de una sonrisa que denote el mensaje más elocuente de comprensión; todo ello, ante esa actitud impertinente del intolerante. Si bien nunca podremos caer en el engreimiento de nuestra suficiencia porque “si llegas a creerte mejor que a los que sirves, por el hecho de que estás siendo generoso, desde ese instante dejarás de servirle”

Hay también un sentido generoso que no debemos olvidar, en cuando a sus efectos. Pues se dice que “La generosidad debe estar en escuchar con agrado y con respeto, no solo al que intenta comunicarnos su mensaje, sino al que pretende deslumbrarnos con su aparatosa oratoria o perorata y su evidente protagonismo”. Es evidente que con el primero habremos sido más que generoso, pero siendo generosos con el segundo, habremos ofrecido una lección que quizá le haga cambiar.


Y en cuanto a esa generosidad que consiste en ofrecer a los demás la afectividad con la que –suponemos- deseamos hacerles felices, deberíamos de recordar esta reflexión: “Nunca reclames el afecto de aquellos a quienes entregas tu tiempo, tu cuidado y tu afecto; pues si tu amor hacia ellos es sincero, tarde o temprano penetrará en sus corazones y la respuesta no se hará esperar. En cambio, si éste fuera pasajero, es preferible que les evites el dolor que un día les ocasione que lloren al saber que tu amor se ha desvanecido”

Pero hay una generosidad que en su contexto proporciona un sentido menos convencional y más pretencioso. Pues decía Luis Cernuda que “los propósitos generosos y aquellos a quienes sus contemporáneos toman por dementes pueden ser, a la larga, los que hagan marchar el mundo”. Pues es “locura, como forma de reforma, sobre todo esa “locura activa”, que pretende vengar agravios y salvar indefensos, locura que engrandece a quien la padece frente a esa locura ordinaria de quien se siente razonable”. Pues la locura del “demasiado razonable” es necesaria para acometer con generosidad los grandes retos y los imposibles que nunca serían abordados por el uso del sentido más razonable.


“La vida puede tener más aroma, más sabor
y más color con un pequeño toque de canela día a día”.
Pues existe una virtud inherente a la bondad
del condicionamiento humano,
desgraciadamente cada vez más alejada de él,
que hace inmensamente feliz nuestro destino: la generosidad.
-(Rusty Andecor,
de “La música más hermosa del mundo. La despedida)”




Ángel González "Rusty Andecor"

domingo, 15 de noviembre de 2009

Poema a un Otoño mojado con tristeza de noviembre

A un destello muy lejano
que entre olvidos y reproches
por la burla del destino
se perdió y está apagado
(Rusty Andecor)

-ffffLlueve, mi sueño, llueve;
caen empapadas las hojas
y los campos se han mojado;
que los cálidos colores
de aquel rastro de un verano
y recuerdos ya pasados
se volvieron muy lejanos.
Nos quedó un sol perfumado
con sus tonos amarillos,
con teñidos muy marrones
de un otoño de sabores
y momentos muy callados

de un aroma y más olores
del capricho de tu agrado.


Son las gotas de la lluvia
que resbalan en mi rostro
que me besan en los labios,
que acarician el murmullo
de un silencio sosegado,
de una imagen y un suspiro
y un destello ya apagado

Son primicias de diciembre
que retornan y sonríen
con vestigios navideños,
que en sus gélidos colores
y en azul sus talismanes
nos quedó una rosa dulce
con sabor a mazapanes.

-


Ángel González "Rusty Andecor"

viernes, 23 de octubre de 2009

MI REFLEXIÓN SOBRE LA FELICIDAD

“Gracias a nuestros sueños, porque con la búsqueda del deseo cumplido y con el que pintamos la fantasía de nuestro mágico cuento conseguimos recuperar la ilusión de nuestras frustraciones y de nuestros desencantos; no importa que escapemos de la cruel realidad, solo importa la calma para reconfortar nuestro espíritu, que sigue encerrado en nuestra mente ocupada y obsesionada solo con llegar al anhelo de esa felicidad” .


(de “El Coleccionista de Citas”,
de Ángel M” González)

“Decía Nathaniel Hawthorne "La felicidad es una mariposa que sale volando cuando la persigues, pero que puede posarse a tu lado si te sientas tranquilamente a mirar", y alguien más añadía "La felicidad es como una mariposa; pues cuanto más la persigues, más huye; pero si vuelves la atención hacia otras cosas, ella viene y suavemente se posa en tu hombro". Mi reflexión es "la felicidad no hay que buscarla ni perseguirla, ella es caprichosa pero sabe cómo acercarse a tu corazón poco a poco, sin sobresaltos, de forma suave y casi en silencio".
-
Porque hay que pensar que "La felicidad no se encuentra, pero se construye día a día", que "La felicidad es como el arco iris: nunca se ve sobre la casa propia”, pues ya decía Poquelin Molière que "La felicidad nos espera en algún sitio, a condición de que no vayamos a buscarla". Y aquí, me gustaría yo añadir: "la felicidad no aparece a "la vuelta de la esquina" sino que se gana trabajándola y mereciéndola, que no está encima de ti sino en manos de quien menos te lo esperas, y quizá no tengas que ir a buscarla a su vera sino que será su portador el que te la llevará a ti".
-
Pero, como decía Palacio Valdés "La vida no se nos ha dado para ser felices, sino para merecer serlo", no todo el mundo se merece la misma felicidad, además de que "La felicidad está en la lucha, en el esfuerzo, en el sufrimiento que supone esa lucha y no la victoria misma", que decía Mahatma Gandhi. Y concluía yo, dirigiéndome, tal vez, a un personaje de mi cuento: “ten el convencimiento de que tú te mereces la felicidad si luchaste y sufriste por ella, y no porque consiguieras ningún triunfo”.
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Y en una ocasión, cuando aleccionaba al destello de mi ilusión, para que no olvidase nunca la discreción y la prudencia en el afán por conseguir la felicidad, le dije:"Esperar una felicidad demasiado grande es un obstáculo para la misma felicidad" (Bernard Le Bouvier de Fontenelle), dándole a entender que el ansia insaciable y sin medida de felicidad puede ahogar nuestra propia aspiración. Y recordaba también la cita de Octavio Paz que decía "Los seres humanos podemos ser felices por un instante, y un instante es una ventana hacia la eternidad", porque, y esta es mi opinión, “son los efectos de "un instante" los que generan y recrean el placer en nuestro corazón durante una vida”, pues en la vida no existe la felicidad prolongada, sino que solo existen los momentos felices. Y le recordaba aquella escena de la película “Esencia de mujer”, en la que el personaje ciego, interpretado por Al Pacino, invita a una muchacha a bailar y ella responde “no puedo, pues mi novio va a llegar en pocos minutos”, a lo que el ciego responde “pero es que en un momento se vive una vida”, y le saca a bailar un tango. Y así, yo entiendo y es mi propia reflexión, que ”la felicidad se debe anhelar y beber a sorbos porque su efecto continuado puede aturdirnos; es la sucesión de instantes felices la que conseguirá hacernos llegar al estado más dichoso de nuestra vida".
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Pero, además, hay algo mucho más profundo y paradójico; pues decían Louise M. Normand ”El secreto de la dicha reside más bien en darla que en esperarla" y Abel Hermant "La felicidad es la alegría de los otros"; para que pensemos, y es también mi reflexión, que “la felicidad debería entenderse como un regalo que te ofrece un ser humano, sin esperar nada a cambio ni pedirte la más pequeña gratitud, porque será tu donante el que encuentre parte de esa felicidad cuando te haga llegar lo que te ofrece”
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Y porque su significado es algo que se distorsiona en este mundo en el que ni sabemos lo qué queremos ni entendemos qué es lo que más nos satisface, pienso que “Los placeres terrenales y del sentido nos aturden, nuestros deseos y sueños disparatados nos abruman y nos confunden; porque resulta -finalmente- que la felicidad es algo más cercano y sencillo que la ambición de nuestra condición humana”. Y es la sabiduría de aquel proverbio africano que dice "Después de haber recorrido el mundo entero en busca de la felicidad, te das cuenta de que estaba en la puerta de tu casa", la que nos alecciona de la sencillez de su encuentro en lo más próximo a nosotros. Pues decía Pearl S. Buck "Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan la gran felicidad"; porque, y es también mi opinión, "es lo cotidiano y lo insignificante lo que se acerca más al corazón que la magnificencia del lujo y de los placeres frívolos y mundanos". Y haciendo referencia a aquel pensamiento de Voltaire "Un minuto de felicidad vale más que mil años de gloria", supongo que ”son los instantes agradables los que nos embriagan de gozo". Recordemos, además, la sabiduría de Lucio Anneo Séneca en aquella cita: "No dura ni llega a su fin sino la felicidad que viene poco a poco".
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Por otra parte, la felicidad no es un disfrute aislado y alejado de los demás. En ese sentido decía Jane Porter que "La felicidad no es perfecta hasta que no se comparte"; y también, Abel Hermant: ”La felicidad es la alegría de los otros". Y, por su parte, Von Humboldt escribía "En el fondo son las relaciones con las personas lo que dan valor a la vida", significando que es la relación humana la que satisface esa felicidad, y que es, incluso, la entrega a tu familia y a tus amigos la que más gratifica el alma. Pues recordemos aquellas citas que decían: "No hay más que un modo de ser felices: vivir para los demás" (Tolstoi), "La manera de conseguir la felicidad es haciendo felices a los demás" (Baden Powell), "No sé cuál será mi destino, pero sé una cosa: los únicos verdaderamente felices serán los que hayan buscado y hallado el modo de servir a los demás" (Scheweitzer). Y porque cuando encontramos en la felicidad de otro la propia felicidad habría que pensar que estaríamos amando a esa persona.

Pero aunque "Hay mayor felicidad en dar que en recibir", yo creo que para ser feliz también hay que entenderse, conocerse y aceptarse; que es necesario aprender a olvidar todo lo desagradable del pasado porque sólo nuestra autoestima y la aceptación de cómo somos, hará que se gratifique nuestro corazón, sin olvidar que podemos se felices en la medida en que sabemos olvidar el dolor de nuestros malos recuerdos.
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Y "no pretendas que las cosas ocurran como tu quieres; desea, más bien, que se produzcan tal como se producen, y serás feliz" (Epíctelo de Frigia) , porque será tu capacidad de adaptarlas a tu gusto para que ellas te satisfagan. Pues yo pienso, además, que “la vida no es sólo parabienes y alegrías, sino también dificultades e infortunios, y hay que saber encontrar una sonrisa en la paciencia, en la resignación y en la esperanza". Recuerdo siempre aquella cita: "No pierdas la felicidad cerrándote el mundo, porque Dios siempre deja una luz para alumbrarse y un huequecito para reconstruirse" (Algamasilla), para luego comprender que en lo más recóndito, intrascendente e insospechado puede estar ese feliz destino; sin olvidar de que, como decía Juan Pablo II, muchas veces ”La felicidad se alcanza desde el sacrificio". Y que -pienso yo- “es la mente la que distorsiona en muchas ocasiones la satisfacción o insatisfacción de la vida”.
Podríamos darnos cuenta, además, de que el secreto de la felicidad no es la más convencional de las recetas que conocemos, no es la suerte, de esa forma con la que solemos entenderla; ni es un truco, ni es el resultado de la ostentación, la riqueza o la compañía de alguien resplandeciente y aparentemente maravilloso. Lo más extraordinario de la felicidad está en lo que, a veces contradictoriamente, aparece en un estado infeliz, en el sacrificio, en la ausencia, en la renuncia, o simplemente en un instante. “Mi amiga” Eva Cassidy, aquella malograda cantante que yo tanto he admirado, fallecida tan joven a sus 33 años, y que se escondía en un club que nadie conocía para interpretar su música con su inseparable guitarra, decía “Cuando canto mis canciones y toco mi guitarra soy inmensamente feliz, ignorando la infelicidad de mi fatal sino, cuando pienso en la cercanía de mi final a causa de la crueldad de mi enfermedad y en la ausencia de la compañía de quien tanto amo y añoro”. Muchas la recuerdo cuando escucho sus “Hojas de otoño”, o aquellas impresionantes canciones “Sueños bajo el Arco Iris” o “Te conozco por el corazón“, con aquella voz que tanto nos sugería y que acariciaba nuestro… sinsabor.

Y hacienda referencia a una carta que escribí a mi “virtual personaje”, añadía: “No hace mucho vi una sencilla y poco pretenciosa película llamada "En busca de la felicidad". Pero en ella pude encontrar dos mensajes. Uno fue la consecuencia de aquella reflexión de Andecor: "la felicidad te la mereces si fuiste constante en su búsqueda, sufriendo incluso por ella, pero no porque consiguieras su victoria". Y añado en mi carta: “Recuerda la secuencia en que, cuando Chris Gardner vende el escáner para supervivir con su pequeño hijo, aquella noche en vez de ir a la casa de acogida, se van a dormir a un hotel, pues ”se puede ser feliz por un instante, porque en un instante se goza una ilusión”. Y recuerda también la secuencia en que el padre le hace creer a su hijo, como en un cuento, que los persiguen los dinosaurios y tienen que esconderse en una "cueva", que es en realidad un oscuro y desvencijado baño; allí encuentran un poco de paz y tranquilidad, porque, tal vez, la felicidad es mejor imaginarla que tenerla, y porque, como decía Hellen Keller, "Existen maravillas en todo, aún en la oscuridad y el silencio, y la felicidad está -a veces- en cualquier estado en que uno se encuentre".

Y es que al final, Chris, el padre, y su hijo son felices, porque "no es la riqueza o el esplendor, sino la tranquilidad y el trabajo los que proporcionan la felicidad" (Thomas Jefferson, porque "la felicidad está en la paz de la conciencia y en la tranquilidad de la sencillez de la vida y no en la opulencia o en la festividad que anhelan nuestros instintos" (Andecor); y porque, teniendo en cuenta, que aquel padre no se dejó vencer nunca y tuvo siempre ánimo para luchar contra todas las dificultades por las que pasó, "la felicidad no consiste en la ausencia de conflictos, sino en tu capacidad de afrontarlos"; pues, como decía Marco Aurelio, "Se necesita muy poco para tener una vida feliz; todo está dentro de ti mismo, en tu manera de pensar".

En cuanto al segundo "mensaje" que hay en la película, aquel que de alguna forma yo entendí dentro de una filosofía muy particular de ver la vida, os dire, reflexionando: "No se puede buscar la felicidad entre el mundo que nos envuelve y fustiga, mostrándole que somos infelices; el mundo suele ser cruel con la desdicha y no es tolerante ni compasivo con quien sufre, cuando trata de pedirle a aquel que colabore en su felicidad". Por eso, "un recurso inteligente para encontrar la felicidad en ese mundo insensible y materialista es hacerle ver que tú ya eres feliz". Porque es la misma filosofía que la de intentar llegar a ser ganador sin dar a entender que ahora eres un perdedor; "el dinero llama al dinero del que lo tiene, no a la pobreza del indigente". Chris supo hacerles ver a quienes podían contratarle que, al menos, podía vivir bien y que ya era feliz; recuerda cómo tuvo que prestar a su millonario jefe cinco dólares para un taxi, cuando es lo que únicamente tenía aquél para dar de comer a su hijo. Porque, en esta forma de ver la vida, yo, Rusty, reflexiono así: "hay que esconder la escasez y la miseria ante los ojos de los que te rodean, porque te tratarán cómo te ven; y es que, si quien debe atenderte comprueba tus privaciones corres el riesgo de que te cierre la puerta". Y es que sabemos que "no es honesto, por nuestra parte, hacer ver al mundo la mentira de nuestra condición; pero es la lucha por la supervivencia".
-
Finalmente, me gustaría añadir, para terminar esta reflexión algo más. Y es que una de las satisfacciones más gratificante, si me permitís la redundancia, es la posibilidad de hacer felices a los demás, especialmente a los que queremos; uno de los placeres más gratos es confiar en esas personas, que muchas veces son -simplemente- nuestros amigos, y algunas nuestros mejores amigos; y otro disfrute es conseguir de ellos que confíen en nosotros y que nos ganemos su estima y respeto. Nunca deberemos dudar en emplear, para ello, la parte más generosa y honesta de nuestro condicionamiento humano, y nunca deberemos vacilar para expresar y demostrar ante ellos, la bondad de nuestro corazón.

Pero no olvidemos que para ello es necesario distraer de nuestra realidad, ante esas personas que estimamos, las contrariedades y los infortunios, el envanecimiento y la envidia de unos y otros, las miserias y ruindades, los sinsabores y las tristezas, el egoísmo humano, e incluso, la búsqueda de esa felicidad que no nos llega; y es necesario disfrazar la parte fría e ingrata de la experiencia de la vida y el testimonio frívolo del proceder de esas personas, tal vez, con un trato afable y envuelto de cierta dosis de ilusión, y ¿porqué no? con algunas actitudes imaginativas y colores de ensueño.

No olvidemos que “el amor auténtico, el amor ideal, el amor del alma, es el que solo desea la felicidad de la persona amada sin exigirle en pago nuestra propia felicidad” (Jacinto Benavente)
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Decía Rusty Andecor, con su acostumbrado estilo “cursi y empalagoso”: “La felicidad es la caricia gozosa que produce el aroma de una sonrisa cuando penetra e inunda la caja mágica de música que hay dentro de tu corazón”.
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Esta reflexión, aunque ahora en parte modificada, fue escrita por Rusty Andecor y dirigida a sus amigos con alma sensible el día 1 de Diciembre de 2007, junto a su música más hermosa del mundo.
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(Nota: aclararos que los textos resaltados en color verde corresponden a citas literarias de cuyos autores hago clara referencia, mientras que las citas que destaco en color azul son de mi propia autoría, es decir, de Rusty Andecor; teniendo un significado exclusivamente personal el texto que resalto en rojo)
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Dedicada esta reflexión: para quienes luchan por la felicidad, para aquellos que la desean "bebiéndola a sorbos" y creen antes en los "instantes felices" que en la búsqueda de una felicidad perenne pero incierta, para los que la consiguen haciendo felices a los demás, porque prefieren antes dar que recibir, para quienes imaginan tenerla o sueñan con ella y la encuentran "aún en la oscuridad y en el silencio". Pero sobre todo, esta reflexión está dedicada muy especialmente a ese destello que fue reflejo de mi espejo y cuya luz un día se desvaneció en la distancia y se perdió en el silencio.
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"Rusty Andecor"

Ángel González es "Rusty Andecor"

Ángel González es "Rusty Andecor"
Contemplador del mundo, pensador de la vida que ha vivido. Aprendiz de poeta, imaginador de cuentos y pintor de ilusiones y desvaríos.

ÍNDICE GENERAL DE ENTRADAS PUBLICADAS (Clic ene títulos):

Perfil de Rusty Andecor: UN BURÓCRATA CON ALMA DE RAPSODA: Ángel González (por Ángel G. Perianes, de la Universidad de San Pablo CEU)

DICCIONARIOS Y CUENTOS:

* EL DICCIONARIO DE UN CORIANO.De Angel Mª González

* El Diccionario de un coriano. Muestra de algunas voces y expresiones

* EL DICCIONARIO DE UN CORIANO (Su contenido íntegro)

* EL CUENTO DE LA PRINCESA Y EL CAMPESINO.Primera parte

* "Rusty, El coleccionista de citas"(Cuento

* El cuento de la Dama del Sena y el viejo poeta (Cuento de invierno)

* "El viejo mago y la niña del vestido blanco". (Cuento incompleto de Navidad)

ENSAYO LITERARIO: Reflexiones y otros artículos

·MI REFLEXIÓN SOBRE LA AMISTAD

· MI REFLEXIÓN SOBRE LA AMISTAD (2ª parte)

· Mis reflexiones sobre la soledad y sobre el aburrimiento

· MI REFLEXIÓN SOBRE EL DESENCANTO

· Mi reflexión sobre la ingratitud

- MI REFLEXIÓN SOBRE LA FELICIDAD

- Mi reflexión sobre la infelicidad

· Mi reflexión sobre la generosidad

· MI REFLEXIÓN SOBRE LA LEALTAD

- Mi reflexión sobre la lealtad (2ª parte)

- Mi reflexión sobre el cinismo de la cortesía

- El tiempo que pasa... "es lo que hay". El cómo nos queda, es que no hay otra... "es lo que tiene"

- La "etapa dorada y jubilosa" de un iluso de la vida. (Los diez o quince años que me quedan)

- El significado del paso de tiempo para un "aprendiz de poeta" que cumplió su primer año de "júbilo". Homenaje a la jubilación.

- El paso del tiempo, buscando la justa complicidad en los ojos de los demás.

· Mis pensamientos y citas literarias. 2ª parte

· Mis últimas reflexiones: sobre la belleza, la mentira y sobre "una última sonrisa"

· Reflexiones para "mis ajustes del alma". Mis pensamientos y citas literarias (III)

· Mi reflexión sobre el sentido del humor.

· "Un minuto de reconciliación, mejor que toda una vida de amistad" (García Márquez)

· Dos oficios muy comunes: el hablador dominante y compulsivo y el escuchante resignado y sufrido

· Los encantos y temores de la soledad

· Mi reflexión sobre los colores del mundo

· De los colores y de los aromas de la Puerta del Sol y sus aledaños

· De los colores y aromas de este mundo pútrido, pero maravilloso, y del universo que habita en los confines de nuestra imaginación.

* De la calle del Desengaño y de algunas de mis citas y reflexiones sobre el mundo de los desencantos

* Poema al tiempo. Mi reflexión sobre el paso del tiempo

· MI REFLEXIÓN SOBRE LA SONRISA

· Mi reflexión sobre el "SINVIVIR"

· Mi reflexión sobre el "Hablar y no saber escuchar"

* Mi reflexión sobre la indiferencia

- Dos buenos y leales amigos que me entendieron y me encontré en La Rioja

· ¿Qué ocurre cuando alguien te agobia, en una amistad o relación?

· Carta a mis "amigos con alma sensible"
· Nueva carta a mis amigos. Mi semblanza y mis recuerdos

* El Café de París. Homenaje a la ilusión y a “las música más hermosa del mundo”

· EL BOULEVARD DE CITAS

· Guiños y respuestas en mi Boulevard literario

- Mensaje para esta Navidad: ¡Qué mundo tan maravilloso!(Navidad de 2008)

- El mundo es maravilloso, es NAVIDAD y todos queremos ser felices(Navidad de 2009)

- Mensaje de Navidad para aquellos corazones sensibles, sinceros y que sienten verdadero afecto por los demás.(Navidad de 2010)

- Feliz Navidad, especialmente para quienes hacen que el mundo sea maravilloso(Navidad 2011)

- Apuntos reflexión de Rusty Andecor para la Navidad (2014)

- Pensando en la ilusición y en la esperanza de la auténtica Navidad

- El tesoro de un "diamante" para el resplandor de nuestro paso del tiempo

- La poesía de una colección de modelos de autos de época

Homenaje a la belleza de la música, a su poesía y a su ensoñación. (Ensayo literario)

LOS ESPACIOS DEDICADOS A LA MÚSICA:

Las estrellas de "La canción de la semana". Primera parte: La Chanson.

Las estrellas de "La canción de la semana". Segunda parte: El Rock y "la vieja canción".

Las estrellas de "La canción de la semana". Tercera parte: El Pop y "la música Disco".

Las estrellas de la canción de la semana. Cuarta parte. El folk-rock y el country.

Las estrellas de la canción de la semana. Quinta parte. El origen de la Chanson, del Rock y del Jazz vocal: Azanavour, Sylvie Vartan, Moustaki, Elvis, Orbison, Julie London y Natalie Cole.

Las estrellas de la canción de la semana. Quinta parte. El origen de la Chanson, del Rock y del Jazz vocal: Aznavour, Sylvie Vartan, Moustaki, Elvis, Orbison, Julie Londo y Natalie Cole.

Las estrellas de la canción de la semana. Sexta parte. La nostalgia de unas y el olvido de otras. Tributo a las leyendas y las anónimas.

Música en el “Hotel California”, soñando bajo las “Noches de blanco satén” y la luz de una “Luna creciente”.

MIS CONMEMORATIVOS MUSICALES

MIS 3 DAMAS DE LA CHANSON. 2ª parte de "Mis conmemorativos musicales"

Mis 10 mejores canciones de la historia de la música. Primera parte

Mis 10 mejores canciones de la historia de la música. Segunda parte

Mis 20 mejores canciones de la historia de la música. Tercera parte

* LA MÚSICA MÁS HERMOSA DEL MUNDO

* Las canciones más hermosas del mundo

* LA MÚSICA MÁS HERMOSA DEL MUNDO (2ª parte)

* LA MÚSICA MÁS HERMOSA DEL MUNDO (3ª y última parte)

* LA MÚSICA MÁS HERMOSA DEL MUNDO. LA CONCLUSIÓN

* Desenlace y última entrega literaria y musical del blog "La música más hermosa del mundo"

* Primer Encuentro Internacional de amigos en defensa del vinilo

* El Long Play y el pick-up, protagonistas del guateque

* BRUCE SPRINGSTEEN nos cautivó a los 34.000 entusiastas que asistimos al penúltimo concierto de su gira europea, en el José Zorrilla de Valladolid

* MIS CONMEMORATIVOS MUSICALES

* MIS 3 DAMAS DE LA CHANSON. 2ª parte de "Mis conmemorativos musicales"

* El Jazz de Vitoria cierra su Festival con dos conciertos memorables: Chick Corea y Paco de Lucía

* 2º Encuentro Internacional de amigos en defensa del vinilo, celebrado en Coria

* “La magia del vinilo y la parafernalia del tocadiscos pueden salvar la música”

* El Café de París. Homenaje a la ilusión y a “las música más hermosa del mundo”

- LA MÚSICA MÁS HERMOSA DEL MUNDO. La despedida y el adiós.

* Tercer Encuentro Internacional de amigos en defensa del Vinilo, celebrado en Coria el 3 de septiembre de 2011: “El Vinilo resurge del olvido”

* El Vinilo es la esperanza del futuro de la música y de su cultura. (Ángel González)

* El disco de vinilo vuelve. El vinilo tendrá su nueva etapa dorada.

* El 29 de agosto, "Amigos en defensa del vinilo" celebró su IV Encuentro Internacional.

* El día 29 de agosto, el vinilo hará girar y girar la música en su mágico gramofón.

* "El vinilo y la magia de su música, siempre gira y gira... en nuestra imaginación"

* "Quinto Encuentro de amigos en defensa del Vinilo". Evento cultura y musical celebrado en Coria, el 2 de septiembre de 2017.

* "V Encuentro Internacional de amigos en defensa del Vinilo". Coria 2 septiembre 2017

MIS POEMAS:

- Que nadie robe mis sombríos atardeceres (Poema)

· Versos "A un destino llamado espejo"

· VERSOS PARA EL ATARDECER: Dos poemas

· Más versos para "mis amigos con alma sensible"

· VERSOS A LA SOLEDAD

- Versos en la víspera de un extraño viaje

· DOS POEMAS... A UNAS ROSAS DE OTOÑO

· Besos mojados con sabor a lluvia

· Versos a la tristeza, que es la novia de mi llanto

· Versos a "una tarde de febrero en las Ramblas"

· DE AZULES SE VISTEN MIS VERSOS: "Aquel besoque no me diste” y “Adiós a un mensaje en un beso”

·Versos... en el calor de una tarde de veranoVersos... a un otoño florido de nostalgias

El perfil de Rusty Andecor

Es Rusty Andecor, ilusionista de sueños y ensoñador de ilusiones, "aprendiz de poeta” e "imaginador de cuentos", aunque su nombre real es Ángel González García.

Dice de su profesión : Maestro “que lo fue”, gestor de “futuros”, que hace ya algún tiempo dejó de serlo, músico retirado (porque dejó el piano, que la “guitarra” le dejó a él); y -como dice- se atreve a hacer de "componedor de versos", que suele dedicar a un “universo” lejano y para cuyo oficio se solía inspirar en un lugar llamado "Café Venecia", con el increíble "telón de fondo" de aquellos personajes surrealistas que lo frecuentaban, pero que desapareció hace ya tiempo.

Siempre le gustó que la gente con la que trabajaba fueran sus amigos. Le gustaba compartir el "universo de sus musas", el silencio de su "boulevard" y la música de fondo que él le ponía. Ahora... ya no es lo mismo; algo desapareció. Siempre le gustó la fascinación de Audrey Hepburn y la magia de“Desayuno con diamantes”. También le gustaba soñar con los "besos mojados de lluvia" y con sabor dulce de "rosa de mazapán". Y solía ofrecer a sus “amigos con alma sensible” sus "reflexiones", de vez en cuando, y sus mensajes anuales de Navidad, además de su álbum de "la música más hermosa del mundo".

Y suele decir: "Me gusta ir los viernes al Copacabana y al Candilejas "de cañas", con la familia y los amigos. Me pirla el "Ribera Duero" o un buen "Rioja". Me encanta preparar cubatas de ron "con un toque de limón" a mis incondicionales. Y no me pierdo, cada año, esa visita al "Jazz Vitoria" con mis amigos, ni a la "Cuesta de San Vicente" la mañana del concierto"

Le apasiona la música de Vivaldi, Teleman y, muy especialmente, Chopin. Me encanta oír a los Dire Straits y Mark Knopfler, Eva Cassidy, Diana Krall, Patricia Kaas; pero, sobre todo, le gusta oír esta música en sus Jbl. Y aún sigue escuchando a The Beatles y a sí mismo en Los Agaros¡qué tiempos aquellos!

Le encanta el buen cine y siempre recurre a ver alguna de "mis películas favoritas", esas de las que os doy detalle, en un espacio más abajo.

Le gusta leer a Gabriel García Márquez y a Pablo Neruda. Pero también le gusta leer a Edgar Alan Poe.

Pero, sobre todo, dice "me gustan los "colores" de ese "mundo maravilloso", que está "ahí fuera", detrás del paño que se pone, a veces, delante de tus ojos y de tu corazón".

Ha escrito algunas obras literarias que no ha llegado a publicar porque no encontró un editor con un presupuesto que se ajustase a sus posibilidades económicas. Sin embargo, sus trabajos están editados en formato pdf y a disposición gratuita de sus familiares y amigos, a los que pueda interesales.

Las obras literarias escritas hasta la fecha son:

Diccionario de un coriano.

"Versos para el atardecer" (Colección de 40 poemas)

"Mis reflexiones y cartas a mis amigos con alma sensible"

"La música más hermosa del mundo"

"La música de mis tiempos"

"El paso del tiempo de un aprendiz de poeta"

"Mis pensamientos y citas literarias"

"La verdad y la mentira de mis reflexiones"

"Reflexiones para mis ajustes del alma"

"El cuento de la Princesa y el Campesino"

"El cuento de la dama del Sena y el viejo poeta"

Índice de los espacios literarios (Cuentos, poemas, reflexiones, cartas y otro tipo de ensayo)

Índice de los espacios literarios (Cuentos, poemas, reflexiones, cartas y otro tipo de ensayo)
"Es la rosa de un destello, la que busco en mi recuerdo; y el aroma de mi cuento que perece en el olvido, y el color de aquella imagen que acabó tan desteñida. Es la rosa de mi sueño y el adiós que se ha perdido" (Rusty Andecor)

Citas literarias sobre "el paso del tiempo" (Un hito que en estos último años... me obsesiona)

No es el tiempo el que pasa, pasamos todos nosotros (Anónimo)

Se dice que el tiempo es un gran maestro; lo malo es que va matando a sus discípulos (Héctor Belioz)

Seamos indiferentes a la crueldad de la rapidez en que se mueve el tiempo, vivamos y disfrutemos el presente que nos depara el hoy y no dejemos de poner nuestra parte de ilusión en el mañana (Rusty Andecor)

El tiempo es el mejor autor; siempre encuentra un final perfecto (Charles Chaplin)

Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida (Woody Allen)

Me gusta pasar los años en tus ojos (Diana Krall)

Lo mejor es ser indiferente al tiempo y a su maquinaria inalterable para marcar los años, sobre todo, esos años que nos quedan por vivir, que son los mejores. (Dijo Rusty Andecor a Manuel Melado en su jubilación)

El placer y la actividad hacen que el tiempo parezca breve (William Shakespeare)

No paséis el tiempo soñando con el pasado y con el porvenir; estad listo para vivir el momento presente (Mahona)

Hay un "buen destino" que mueve las manillas de nuestro reloj del tiempo. Y debemos vigilar el "mal destino" que puede manipular esas manillas en contra de nosotros (Rusty Andecor)

El día es excesivamente largo para quien no lo sabe apreciar y emplear (Johann W. Goethe)

Si el tiempo es lo más caro, la pérdida del tiempo es el mayor de los derroches (Benjamín Franklin)

"El tiempo solo se detiene si su reloj deja de funcionar. Nuestro reloj no es automático; debemos darle "cuerda" cada día, para que no se pare; debemos ajustar su maquinaria de vez en cuando, para que no se "averíe" su movimiento; y debemos limpiar el cristal de su esfera, para que no dejemos de ver el rumbo horario de nuestro destino" (Rusty Andecor)


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A MIS AMIGOS VISITANTES DE ESTE BLOG

Desde el pasado viernes 18 de febrero aparece publicado el contenido íntegro de "EL DICCIONARIO DE UN CORIANO" en el blog que lleva su nombre y cuya url es http://eldiccionariodeuncoriano.blogspot.com/, pudiendo activar su acceso desde esta dirección o desde un enlace previsto en el mismo título del espacio que se encuentra en el blog actual, como muestra -aquí- de algunas de sus voces y expresiones. Es decir, una vez activado su espacio desde su índice o desde el registro de archivos, el contenido íntegro del diccionario se activa haciendo clic en el título del espacio. Además, se podrá acceder al prólogo y a la introducción del mismo, así como un anecdotario de dedicatorias y agradecimientos.

Progresivamente, se irán incorporando las voces y expresiones nuevas recogidas desde la publicación de la última edición inscrita en el Registro General de Propiedad Intelectual en el 18 de noviembre de 1997, en Madrid con la clave 1997/40496 y con número de R.P.I. CC-374.

Ángel González

Rusty antes de ser aprendiz de poeta era aprendiz de pianista

Rusty antes de ser aprendiz de poeta era aprendiz de pianista
Clic en la foto para ver al genial Elton John, al piano, en una de sus canciones más hermosas con una grata compañía

Mi musa de inspiración

Mi musa de inspiración
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Debajo, Rusty con sus amigos del Jazz Vitoria, junto al Celedón.

Debajo, Rusty con sus amigos del Jazz Vitoria, junto al Celedón.
Después de recitar el tradicional poema al Celedón, publicado en este blog. Respondiendo a un visitante, y de izquierda a derecha: Antonio, Juani, Angel (Rusty), Blanca, Bolivia y Rafa. Naturalmente y en el medio: el Celedón

Momento en que Rusty recita el poema al Celedón, en la Plaza de la Virgen Blanca, ante la concurrencia de cientos de vitorianos

Amigos tratando de planificar la jornada del día del Concierto, antes de su "ronda" a la Cuesta de San Vicente (quizá "tramando")

Los 6 amigos del Jazz Vitoria, satisfechos y relajados, al día siguiente del concierto

Homenaje a mis "amigos con alma sensible"

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Último encuentro en Trujillo con mis amigos con alma sensible el 17 mayo 2010

Último encuentro en Trujillo con mis amigos con alma sensible el 17 mayo 2010
De arriba hacia abajo: Manolo Melado, Inés, Manolo Gómez, Belén, Domingo, Ricardo, Mercedes, Miguel, Pedro, José Manuel, Ángel, Manolo Moreno, Carlos, Modesto, Isabel y Carlos Sandoval.

Érase una vez, hace ya mucho tiempo, los cuñados David, Rusty, y Luis, trataban de poner orden...

Érase una vez, hace ya mucho tiempo, los cuñados David, Rusty, y Luis, trataban de poner orden...
Haciendo limpieza de fotos en el blog (porque tenía mucho "peso"), borré y borré; peero esta foto no la pude quitar.

MIS PELÍCULAS FAVORITAS

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Concierto año nuevo

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- Una marcha con tradición -

Me gusta escribir a la ilusión, porque en la ilusión hay esperanza, y hay nobleza y honestidad; y porque, ocultándose en el "el universo de la ilusión y en la magia de los sueños" que puedo recrear con la pluma de la imaginación, me puedo alejar de la "cruda, despiadada y perversa realidad. Pero, sobre todo, me gustan los colores de ese mundo maravilloso que está "ahí fuera", detrás del paño o el vaho que se pone, a veces, delante de nuestros ojos y de nuestro corazón.