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En la inspiración de mi trabajo sobre la fusión entre la música y la literatura, supe que me dejé llevar por el hada que habita en mis sueños, y que intercala, a veces de forma anárquica, fragmentos de música extraída de la intimidad de su mágico violín. ("Tiny violin", de Michael Chavel) |
"La música invade nuestra soledad y la convierte en la pintura de una escena que describe una parte de la historia de nuestra vida"
"La música nos abre las puertas
del teatro de la imaginación.
Nos inspira con la fantasía de su magia
combinando nuestros recuerdos
con el juego de la ilusión"
(Rusty Andecor)
Decía Leonard Bernstein: "La música puede dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido". Y añadió Andecor: "No escuchéis sólo la música, soñad con ella, con la insinuación de sus notas y cadencias, pero también con la recreación de la fantasía que alguna vez dibujó el universo de nuestra ilusión".
Y así, continuó Rusty Andecor, "Cuando escuchamos la música, no importa desde donde venga su sonido, nos sentimos identificados con su mensaje. Y de la melodía que nos llega, no importa el color de su sentimiento, es el universo mágico que envuelve nuestros recuerdos, y según nos adentramos en su trama, el que nos hace soñar".
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"La música más hermosa del mundo" es la que interpreta la musa de mi inspiración a través de ese escenario fantástico que nos ofrece el paso del tiempo y desde los azules de aquel hermoso universo de un lejano cuento. |
El blog "La música más hermosa del mundo", de cuyo contenido también soy su autor, publica el próximo sábado, día 5 de este mes, la última parte de la colección literario-musical de la que ha formado parte de esa obra, y en la que la música del cine ha puesto sentimiento en la ficción con la que ha envuelto los textos e imágenes de sus libretos. Esta última entrega, junto con su último volumen recopilatorio de temas musicales, pone fin a un trabajo que el autor inició hace ahora 13 años y que comenzó a resumir en este blog desde septiembre del pasado 2014. Por ello y como autor también de este denominado "Blog Rusty Andecor" dedicado, no solo al ensayo reflexivo y a la poesía, sino al universo de la música en general, he querido difundir el final de esa obra y recordar la dirección y su enlace. Pero también he querido dejar aquí el final de ese post que contiene ese último capítulo de la obra.
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La música es tan esencial para hacer funcionar el teatro de la imaginación como imprescindible son las formas y colores que se recrean en la escena de su interpretación, pues alimentan aún más nuestra fantasía ("String Quartet" de Michael Bush) |
Para quien aún no conociera la definición del contenido de este sitio web, decir que la cabecera de su página principal dice que "La música más hermosa del mundo es la que lleva impregnada la pasión de los mejores recuerdos y por la que, a través de su escenario, podemos contemplar y gozar de la fantasía de las escenas de aquellos momentos. La magia de su armonía y la de la cadencia de cada poema musical nos lleva a viajar a la ilusión de nuestro "visor de antigüedades" y al mar de nuestros sueños".
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"La música no se ve, pero vemos a través de la música". Cuando interpretamos esa música y cerramos los ojos, podemos imaginar el escenario que nos describe esa melodía. Y cuando la escuchamos podemos contemplar el guión que imaginamos. (Del film "If I Stay" ("Si decido quedarme")) |
Sin olvidar, que esa "hermosa música" es la que yo he extraído de las mejores creaciones que escribieron los grandes maestros de "la música noble", de la clásica o de las bellas composiciones para el cine. Y sin olvidar, que durante estos 13 años quise erigirme, con orgullo y puede que algo de presunción, en paladín de su causa literario-musical.
Y recordar que todo el contenido musical que se incluye en mis "volúmenes" (los distintos álbumes, que así les llamo para clasificar las distintas partes en que he dividido mi obra) y referido a un ámbito más próximo a mi visión particular de la música, describe un mundo pletórico de recuerdos que "el paso del tiempo" ha enmarcado en la vida de este romántico ensoñador; "aprendiz de poeta", unas veces, "imaginador de cuentos", otras.
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Y lo cierto, también, es que los sentimientos, a veces, son manejados por la realidad y las contrariedades de la vida, como títeres en un circo. Vemos cómo manipulan nuestras emociones y sentimientos, pero curiosamente también nosotros manejamos los de los demás. Nos damos cuenta que el mundo estás lleno de titiriteros y que somos todos marionetas unos de otros (El titiritero, de Michael Cheval) |
Y como estoy convencido que... “La
música es un canto idílico al paso del tiempo y a los recuerdos”,
también tengo claro que... “La música es un poema, a veces
sinfónico, recreado para aquellos otros recuerdos que hemos querido sentir en
ese escenario futuro y que aún añoramos vivir”.
Lo cierto es que ha sido "La ensoñación" el título elegido para este último y definitivo volumen de mi colección de música, el de la última entrega de "La música más hermosa del mundo"; una ensoñación puede que adornada con su apenas visible "complicidad literaria". Y es que, de alguna forma, esta obra ha sido un homenaje a la vida, al menos a los sentimientos humanos, y los sueños han estado siempre inherentes a esos sentimientos. Y si, como ya dije en su preámbulo, "la vida es una película llena de sueños", es evidente que "la imaginación es el proyector que visiona o refleja en nuestro mundo interior esa película que compone los sueños".
Y... ¡no menos cierto! ...que siempre hubo un cuento, que a veces alternaba en mi relato y surgía en su narración, unas veces de forma encubierta, como si saliera de la realidad, otras en clave, quizá como más de... "cuento de hadas", aunque ambos dibujados en imágenes y en subtextos, envueltos en azules y con su música para ensoñar.
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Un llanto y un corazón roto, 12 hojas del recuerdo de un lejano
otoño, una solitaria y olvidada terraza, una rosa arrojada al frío de la calle o quizá perdida bajo la lluvia, la música de un violín abandonada en el banco de un lejano parque. |
Sin embargo, siempre hubo un aire de nostalgia en los finales de los álbumes, los de los libretos de casi todos aquellos volúmenes que edité. Y no es que precisamente este desenlace sea un canto a la tristeza, ni un homenaje al drama que en ocasiones nos muestra la vida. Es que... también tenemos derecho a reconfortarnos en la felicidad de nuestras penas. Porque, como decía William Shakespeare, "Podéis hacerme abdicar de mis glorias y de mi estado, pero no de mis tristezas. ¡Todavía soy rey de mis amarguras!". Y recordando a Mario Benedetti, quien dijo "Nunca pensé que en la felicidad hubiera tanta tristeza", yo pienso, sin embargo, que "Hasta en la tristeza podemos encontrar un poco de felicidad".
Y lo cierto es que... ¡qué mejor terminar la poesía de la música, la de "la música más hermosa del mundo", con la poesía de unos versos a la tristeza!
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La soledad en la noche lluviosa de un boulevar, un banco vacío en el atardecer de una ribera, "el hada del cuento se acuesta en su lecho y rendida se duerme", su último café en el "Café de París" Y alguien se aleja por el "Quai d´Orsay", allá por La Seine.
(Quizá... sean imágenes que, de otra forma ordenadas y en su
encubierto trasfondo, sugieren parte de... aquel cuento)
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"Triste cosa es el sueño
que llanto nos arranca,
mas tengo en mi tristeza una alegría...
¡Sé que aún me quedan lágrimas!"
(Gustavo Adolfo Bécquer)
"Tristeza,
tú me embriagas y me turbas con tu hechizo
y desgarras con tu espada mis sentidos,
y acaricias con tu sombra mi amargura,
pero alivias el compás de mis latidos"
Tristeza,
me la ofreces con la flor de una sonrisa y
me regalas los colores del olvido,
y acaricias mi semblante con tu brisa
mas nostálgico, me rindo y abatido".
(Rusty Andecor)