sábado, 10 de enero de 2009

"Rusty, El coleccionista de citas" (Cuento)

Sé que vives cautivada
entre sueños y embelesos,
siendo presa de inquietudes
y empapada de otros besos.

Mas despierta, vieja amiga
vive alerta en esos sueños
que hay sirenas que nos llaman
que nos cantan, las seguimos
y jamás ya somos dueños
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(Rusty Andecor)
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Nunca dejaré de entender el alma desinteresada, desprendida y generosa de mi amigo Rusty, como tampoco dejaré de comprender su alejamiento de lo que él llamaba "la cruda, despiadada y perversa realidad", ni su supuesta intencionalidad de ocultarse en su mundo ensoñador, sobre todo, desde que una vez escribió aquel cuento que tal vez trastornó su buen juicio o, al menos, su tino más trivial y mundano.

Rusty solía escribir a los personajes -precisamente- de su cuento o, quizá sólo, a su heroína, sin saber muy bien si ellos pertenecían a su universo o se encontraban en la magia de sus sueños. Cuando menos, él trataba de traspasar la fría evidencia de lo real para ser feliz penetrando en los bulevares de su fantasía.
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Puede que, acostumbrado a la trama y a la clave de su fábula, no fuera capaz de manejar la forma más convencional de comunicarse con aquellos personajes; tal vez por ello no podía evitar caer en la floritura de su engalanado lenguaje. Decía que cualquier forma de literatura, cuando se escribía con la pluma del corazón, estaba ataviada con la fragancia de las palabras dibujadas con el alma de su autor; porque él pensaba "mientras escribo a "mis amigos" es mi alma quien les habla, y mientras ellos leen es la suya la que escucha y no sus oídos".
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Él, que solía inspirarse cuando escribía el mensaje de sus pensamientos y de sus misivas, con la compañía de su música más querida, solía también decir: "si no pudiera escribir pintando con el pincel de mi corazón y algo me impidiera oír el color nostálgico de la música más hermosa, me volvería loco; por eso, en los lánguidos y solitarios atardeceres suelo escribir a alguno de los personajes de mi Cuento y a los escasos pero escogidos amigos, mientras oigo el mensaje de esa melodía que es mi cómplice y que tanto me entiende".


Mi amigo solía conjugar en sus mensajes conceptos sublimes, demasiado encopetados para asemejarse a la ligereza de lo habitual, como la noble y leal amistad, la esperanza y la ilusión, la generosidad del afecto y de la comprensión, la honradez y la decencia casi extemporánea o, simplemente, la honestidad de una sonrisa. Además, me decía "el mejor mensaje no es el que se escribe, se envía y se recibe, sino el que se siente y se transmite desde el corazón, a través de la distancia y del silencio", para ensalzar, tal vez, la generosidad de un contenido pletórico de bondad en la intención, sin esperar ningún reconocimiento.

Porque, era tal su enaltecimiento en la carga de su mensaje que, solía decir: "la lindeza de una palabra escrita en un mensaje no tiene porqué ser la pretensión de una floritura ni el poema dibujado por un artista de forma elocuente, sino la expresión sensible y emotiva que transmite directamente el corazón, de forma sincera y honesta, sin el prejuicio de la razón ni el de las trabas de las reglas más estrictas y cotidianas a las que estamos acostumbrados en el mundo de hoy" ;y terminaba diciéndome, haciendo un alegato a la amistad, que ese mensaje era, además, "el efluvio escrito o dibujado de la amistad noble y fiel y del afecto verdadero".

Recuerdo que me decía: "Los mejores colores que hay que darle a la página de cada día que conforma el diario de tu vida son los de la esperanza y los de la ilusión; en cuanto a los matices, hay que impregnarlos con la fuerza de la bondad del corazón y con la ternura de la sonrisa". Otras veces me aconsejaba: "trata de no perder en ningún momento la oportunidad de aferrarte a lo mejor que da la vida, pero no a lo vulgar de lo cotidiano y a lo exclusivamente material, o a la insatisfacción de lo frívolo y de lo intrascendente, sino a la generosidad que demuestra la nobleza y la lealtad de las personas o el afecto y el calor de la amistad".

Rusty, solía tener un concepto muy elevado de los amigos, y reflexionaba diciéndome: "El amigo sincero es el que, no buscando ganar la amistad de quien aprecia, regala el resplandor del pequeño tesoro de su bondad, en silencio y sin pedir nada a cambio" y, en contraposición con sentimientos como el amor, añadía "La amistad puede llegar a donde jamás llegará el amor; sólo el bueno y el fiel amigo podrá llenar el vacío y la soledad que pueda sentir el corazón de su amigo o de su amiga en un mal momento, porque la persona que él o ella pueda amar, si no es un verdadero amigo, se dejará arrastrar por el interés y el ansia egoísta de la pasión", para terminar ensalzando la bondad de la amistad: "podrás olvidarte de tu amigo, pero no de su amistad; porque podrás olvidar un amor, pero jamás olvidarás tu mejor amigo".

Era como una colección atesorada de citas que él mismo creaba, cultivaba y mimaba, para aleccionarnos en una forma de comportamiento, para aconsejarnos en la inquietud de una duda o para tranquilizar nuestras incertidumbres y sosegar la perturbación de nuestros desencantos y de nuestras penas. Era como una solución para curar todos los males que podían aflorar del alma o ensombrecer la dicha de nuestro destino.

Trataba el desasosiego anímico con citas, a través de sus mensajes, como "si tu pena o desazón no puede apaciguarse con el calor de los que tienes contigo y se alivia solo con la mano que te tiende un amigo, ése es tu verdadero hermano y el amigo del alma, porque ése es el que hará curar las heridas de tu dolor"; y advertía de los motivos que impedían disfrutar del consuelo de la amistad, así: "no hay nada más frustrante que sentirse un buen amigo y no poderlo demostrar ni ofrecer el influjo de su bondad a quien de verdad aprecia, por culpa de las conveniencias sociales, de las trabas familiares y de la imposición del rigor de la hipocresías de las costumbres", o de los peligros de una confianza inmerecida en la evidencia de una falsa amistad o de su efímera existencia, avisándote con esta cita "no hay sorpresa más desagradable que descubrir la mentira y falsedad que puede ofrecerte ese amigo que tanto te aduló y agasajó con su trato amable, simpático y lisonjero, o al sentir la bofetada del silencio y del olvido, o del desaire y abandono de aquél en quien confiabas como tu buen amigo".
Si bien solía defender sus preferencias por la amistad ante el amor con citas como: "Mientras la amistad es el equilibrio entre el afecto hacia el amigo y la complacencia en el agrado de recibirlo, sin esperar nada a cambio, el amor es el desequilibrio, a veces incontrolable, de querer apasionadamente a otra persona, deseando y suspirando por recibir el mismo sentimiento, sin más aspiraciones que el disfrute de esa satisfacción o placer", o esta otra "El amor sucumbe cuando los sentidos se desnudan a la fragilidad de su complacencia, mientras que la amistad se engrandece cuando se comunica con la generosidad, el apoyo mutuo y sincero y el afecto noble y sacrificado".
Pero, además, alentaba la sonrisa cuando decía de ella "la sonrisa es la ventana que todos tenemos por donde a través de ella se ve el estado de nuestro corazón, de nuestro ánimo y de nuestras emociones; ella es la expresión de la mirada, la manifestación del talante anímico y la elocuencia mímica de esas emociones, que indudablemente salen del alma, a través del brillo de nuestros ojos".
Y era, en situaciones más negativas y atormentadas, cuando se manifestaba previniéndonos o, al menos, aleccionándonos con reflexiones como esta: "El color del mundo no es exactamente como lo vemos; a veces lo enmascara nuestra propia tolerancia y la bondad de nuestro corazón y no vemos la capa de mugre que cubre el auténtico tono o su brillo verdadero, ni ese matiz pútrido que degenera y confunde el que queremos ver, el que nos enseña o nos proyecta la verdad inexistente", porque, añadía "la gente suele ser sincera, sana y generosa, hasta que, sin ni siquiera saberlo, deja de ser así e, incluso, puede volverse retorcida, envidiosa y falsa, porque son las consecuencias del condicionamiento humano".

Así era mi amigo, confiado en la innata y presumible bondad del corazón de las personas, pero receloso de sus debilidades y suspicaz, al saber de la evidencia de sus volubles y variables estados de conducta y de la inclinación o aversión hacia los demás. Advertía, moralizaba, reflexionaba y prevenía, y siempre lo hacía a través de las "recetas reflexivas de sus citas" y que enviaba dibujadas en sus mensajes.

Sin embargo, yo sabía que Rusty había comenzado a debatirse entre una incierta realidad para él, que no aprobaba por la frivolidad insustancial que le ofrecía el trato humano con aquellos a quienes conocía, y entre lo que él llamaba "el universo de sus sueños". Y necesitaba entregarse a su refugio y tal vez a su consuelo. Era también la consecuencia del desvarío de aquellos extraños seres que trajo consigo desde que una vez se entremezcló con ellos en ese cuento que creyó vivir y que, quizá, lo único que hizo fue escribirlo.

Hubo un tiempo en que solía alternar las meditaciones de sus mensajes, que enviaba a sus amigos o a quienes conocía, o transmitía a las figuras de su ilusión. Era entonces cuando tuve la ocasión de comprobar su acierto en el consejo para unos, en la habilidad para gratificarles con una reflexión o en el remedio para darles una solución con su cita más conveniente, siempre creada por él, adecuándola al conflicto o desazón que cada uno mostraba, como si, efectivamente, de la receta de un médico se tratara.

Pero no eran situaciones ni problemas materiales los que trataba de resolver con sus reflexiones o advertencias, ni acontecimientos o sucesos triviales y cotidianos, sino la esencia de los conceptos más elevados y los más emotivos y admirados, como ya relataba al principio, lo que más le interesaba.

Solía jugar con la ilusión que, según decía, nunca había de faltar en el ánimo de la vida de toda persona, aconsejándole a quien podía estar privado de una sonrisa o de un mínimo de entusiasmo: "Cuando empieces el día envuélvete de ánimo, de seguridad y de ilusión, porque tienes que desafiar el mundo que está frente a ti; verás que el mundo te envidiará cuando vea tu optimismo. No hagas caso de ese espejo que puede hacerte ver decaído y desesperanzado, unas veces, y limitado e incapaz, otras. Trata de cubrir tus temores y tu dificultad para superarte con esa magia que llevas dentro y que ni tú mismo sabes que la tienes, porque la magia está en uno mismo y en lo que ves con los ojos del corazón; no hay magia si no te envuelves de ilusión. Pero recuerda también que tienes que ver esa magia en todo lo que está a tu alrededor, que el mundo no tiene magia si no lo miras con tu sonrisa".

Gustaba de implicar, en la debilidad de esa condición humana que tanto nos perturba, la esperanza de los milagros de esa magia en la amistad que tanto reclamaba, diciendo "La condición humana, con el transcurso de los acontecimientos y de la misma edad, se va haciendo más egoísta; el hombre, en la encrucijada de su vida, confunde el objetivo de su aparente intencionalidad y puede engañar o hacer daño a otras personas a las que ha hecho creer en él; sólo le salva el "encantamiento" y la fascinación de un corazón en el que ha terminado por creer, es decir la magia de su admiración por él". Y añadía "La implicación en la bondad de las intenciones de otros amigos, que no son aquellos que tenemos para divertirnos, sino los que, tal vez, están en silencio, es necesaria para conseguir la dignidad que todos reclamamos, la nobleza del alma y la paz de la conciencia, además de ser tan reconfortante para conseguir la mejor compañía en aquellos momentos en que sólo encontramos la soledad más amarga" .

Este era mi amigo Rusty; quizá no tan extravagante como iluso, pero sí extraordinariamente insólito y excéntrico en la cotidianidad en cuanto a sus formas de pensar y tratar con el mundo cercano, que más que iluso era como "el príncipe de sus sueños". Porque, de aquel cuento, a que hice referencia, nunca dejó de reconocer la presumible existencia de sus personajes, pero en una realidad tan próxima que yo dudaba siempre que así fuera. Sé de su cuento como una historia en que relató a un amigo llamado "El Campesino", que quiso tanto a su amiga "La Princesa", y que tanto sufrió por ella, que un día le falló el corazón y murió de tanto amarla. Sé que fue una historia de amistad sincera y noble, de generosidad y sacrificio, que fue una lucha constante, paciente y tenaz por salvar una esperanza y una ilusión, tal vez la de la felicidad de aquella Princesa, sin pedir nada a cambio y sin esperar nada; pero fue un esfuerzo tan grande que el Cielo no supo entender aquel sacrificio y dejó que ese Campesino perdiera la vida de tanto querer.

Sé que mi amigo hacía de todos aquellos que conocía, de los que entendía que precisaban de un apoyo, de un consejo o de sostenerse en una mano amiga, que como necesitados de un cuidado así, su intención de tratarlos con su "colección de citas" con las que creía curar sus males. Yo pienso que todos ellos pertenecían a su cuento, como amigos de los protagonistas de su historia, y que eran también personajes que tenía que mimar y cuidar como si fueran sus mejores amigos.

Recuerdo aquella cita con la que intentaba curar el sufrimiento padecido por uno de sus amigos y que decía "sólo las personas que hemos sufrido mucho somos capaces de dar después lo mejor a los demás; porque hemos conocido el dolor y la infelicidad y tenemos el mecanismo de compensación para buscar esa dicha, pero, curiosamente, para hacer felices a los demás. No hay mayor armonía entre dos personas que aquella que puede formarse por quienes han sufrido, porque, en el fondo, desean compartir la búsqueda de ese equilibrio. El que no ha sufrido así tiene por delante el cansancio y el aburrimiento con los que comparte su vida, pero el que ha sufrido es capaz de darlo todo por la persona que quiere"

O aquel otro consejo que daba a ese personaje tan estimado por él, atormentado, quizá, por la confusión de los sentimientos que aquél le provocaba, y cuya cita con la que intentaba curar su mal era "El amor pasional, la vehemencia de los sentimientos y el enamoramiento obsesivo son emociones egoístas, frenéticas y afectadas, en muchos casos, por la codicia y la frivolidad; mientras que el cariño, unido a la comprensión, a la tolerancia, a la entrega, a la benevolencia y al respeto, son algo mucho más generoso y desprendido" y añadía, aconsejándole "no debes confundir nunca la devoción que puede sentir un amigo cuando, con su constancia, paciencia y perseverancia, insiste en ofrecerse para hacerte feliz, aunque solo fueran un momento, porque, con esa devoción y su afecto, te está dando lo mejor de su corazón, y no debes confundirlo, por tanto, con una obsesión emocional ni mucho menos enfermiza".

Acostumbraba a consolar a sus amigos apenados y llorosos, con citas como "si dejas que fluyan las perlas de tu llanto, aunque sea dentro de ti, tu corazón siempre llevará la lozanía de la ilusión y de la esperanza"; añadiendo "La lluvia limpia el hedor que dejamos por el mundo y las lágrimas limpian, o por lo menos, endulzan, el dolor amargo que nos ha hecho sufrir", y reclamaba el aliento y el consuelo del amigo "la soledad permite lavar la desazón y las penas con el bálsamo de las lágrimas, pero sin la compañía del buen amigo que te acaricie a menudo con la gracia y la bondad de su risa, no podrás liberarte de tu dolor".
Sin embargo, era al personaje de esa dimensión de sus sueños, el que solía extraer de su cuento, al que más gustaba enviar el consejo de su cita. No sé muy bien si era a la ilusión de ese personaje a quien escribía o a la identificación de su musa en alguien menos ficticio y más verídico; pero estaba seguro de la bondad de su afecto y de su incondicional atención por cuidar de él, porque sabía cuando precisaba tener que atenderle. Creo que insistía siempre en sus citas anteponiendo valores como la lealtad desde la distancia y el silencio, la generosidad y el sacrificio ante el provecho material o el interés de corresponder, o la honestidad y la nobleza ante la amistad intrascendente y frívola. Solía decir, tal vez, a su querida heroína: "El verdadero y mejor amigo es el que demuestra con su constancia, tesón y empeño, su amistad generosa e incondicional, por encima de la distancia, del silencio y de la incertidumbre de su recuerdo y afecto hacia éste; ése es tu mejor amigo, el que se ofrece para siempre, hasta perder la noción de los sentidos". Y decía, en defensa por preservarlo y protegerlo "El auténtico y mejor amigo es aquel que tienes en secreto para que la envidia de los demás no te lo mancille; es aquel que tienes que esconder ante la incomprensión y la malicia del malpensado y del perverso; y es el que debe guardarse en el cofre más profundo que haya en el corazón, como el tesoro más preciado"; y añadía a su mismo personaje "en la vida hay una filosofía para hacernos felices que consiste en la entrega generosa de parte de nosotros y en la de la bondad del corazón para nuestros verdaderos amigos, porque ellos pueden reconfortarte correspondiéndote con el mismo abrazo. El egoísmo y el materialismo del condicionaren humano solo consigue darnos la fugacidad de una decepcionante satisfacción, de un disfrute vacío o de un interés frustrante, además del desencanto de la soledad más amarga"; y terminaba aconsejándole: "defiende al amigo auténtico, si lo tienes y no lo abandones, porque perderás lo mejor que tienes".

Sé que, en otras ocasiones, Rusty aleccionaba a su musa, cuando sabía de ella estar afectada por la angustia y la desazón, diciéndole "no te encierres en el desánimo, en el pesimismo y en la obsesión; cuando te veas atrapada trata de espantar tus miedos cortando el resorte que alimenta esa energía negativa y conecta cualquier otra fuente que te reanime"; y continuaba "cierra la puerta de donde salen tus inquietudes y preocupaciones, y abre la ventana para que se refresque tu alma y desaparezcan tu ansiedad y tus temores con la corriente de la esperanza y de tu propia sonrisa".

Seguía Rusty dedicándole a la protagonista de su cuento, recordando aquella frase de Kurt Cobain "El auténtico amigo es el que lo sabe todo sobre ti y sigue siendo tu amigo", y esta vez con su cita "el auténtico amigo es el que, aún no sabiéndolo todo de ti, puede suponer o esperar conocer lo más inesperado o no deseable y sigue siendo tu amigo", y añadía después "Si tropezaras todos los días, tendrías mi mano amiga, no sólo para sujetarte y para que no te cayeras, sino para levantarte de tu caída de cada día".
Pero había una cita con la que solía aconsejar a este y a otros personajes de su fábula y que me sobrecogía por su recelo al desconocido amigo: "Nunca mires atrás, mientras sigas el camino de tu vida; no te entretengas en mirar o recoger lo que no sepas que es bueno para ti mientras caminas; sigue el sendero que ilumina tu corazón, aunque sea con la ayuda del campesino honrado que encuentres a tu paso, aunque sea un campesino torpe y patoso; cógete de su mano, porque sabes que él conoce el medio más seguro y confiado para llevarte a tu destino; y nunca te pares a reposar en ese lugar atrayente y llamativo porque no sabes si es una trampa para hacerte llegar tarde, malherida a tu meta o tal vez no llegar nunca" .

Y era a ese más preciado personaje a quien insistía, tratando de curarle cuando le faltaba su sonrisa, "La sonrisa es un artificio de cortesía; ese gesto puede ser una mueca y no sale del corazón. La sonrisa que resplandece en tus labios debe ser la revelación del secreto del estado del alma, que emane del corazón hasta tu rostro como si fuera la caricia de un beso", y continuaba "La sonrisa es el mejor masaje para el corazón y el bálsamo para las preocupaciones, es el guiño entre los buenos amigos, es el consuelo de los tristes, es el alivio del cansancio y la fuerza para el alma, es la esperanza para los que sufren y la luz para los desesperados, y es -sobre todo- el vestido más hermoso para un corazón bueno".

Rusty terminaba recordándole "Nadie podrá conseguir fascinar con su reconocida belleza si no lleva en sus labios y en sus ojos la sonrisa sincera del corazón; y es que, a veces, la belleza sólo la encontramos cuando vemos una sonrisa franca y auténtica, sin fijarnos tanto en el aspecto físico".

Mi amigo nos reconfortaba también con sus recetas para ayudarnos a buscar la felicidad, y nos recordaba que la felicidad es algo más cercano y sencillo que la ambición de nuestra condición humana, porque, decía, los placeres terrenales y del sentido nos aturden y nuestros deseos y sueños disparatados nos abruman y confunden; por eso, solía decir "La felicidad te la mereces si luchaste y sufriste por ella, y no porque consiguieras ningún triunfo", añadiendo "Se puede ser feliz por un instante, porque un instante es una ventana hacia la eternidad; y porque son los efectos de un instante los que generan y recrean el placer en nuestro corazón durante una vida", o advirtiendo "Existen maravillas en todo, aún en la oscuridad y en el silencio, y la felicidad está, a veces, en cualquier estado o situación en que uno se encuentra; y también en la paz de la conciencia y en la tranquilidad de la sencillez de la vida, pero no en la opulencia o en la festividad que anhelan nuestros instintos".

Pero fueron las últimas ocasiones en que vi a mi amigo las que me hicieron pensar que algo se iba transformando dentro de él. Observaba en sus citas un esbozo de desvarío, cuando hablaba del futuro como una consecuencia de los sueños, diciendo "Si no alimentáis vuestros sueños con suficiente ilusión y no hacéis que parezca que son bellos no tendréis futuro"; añadiendo como si su alma sufriera y se encontrara atormentada "El futuro es la apología del iluso, aunque, tal vez, la consecución de un ideal por el que se empeñan los que, con la enseña y estandarte de sus ilusiones, ponen rumbo a la isla de sus sueños".

Sin embargo, cuando más me conmovió mi amigo fue cuando comenzó a escribir sus citas al reflejo de su propio espejo, al personaje que él mismo terminaba recreando desde su propia identidad. Solía abundar, en este sentido, citas como "La vida es tan hermosa que merece la pena aprovechar hasta la locura de la filosofía de aquello de "siempre nos queda la búsqueda de indagar en los sueños de la eternidad", antes de rendirse ante la mediocridad de ese brillo convencional con el que nuestro entorno consumista, frívolo y vacío nos intenta fascinar o ante la desolación o la podredumbre del lujo fatuo y petulante que nos ofrece el circo de este mundo y, en particular, quien nos envanece cada día"; sin olvidar aquella frase "Las cosas más bellas son las que inspira la locura y escribe la razón", de André Guidé.

Y es que, citando aquello de "Cuidado con los sueños, que son las sirenas del alma; cantan, nos llaman, las seguimos y jamás retornamos", de Gustave Flaubert, recuerdo muy bien su reflexión "Gracias a nuestros sueños, porque con la búsqueda del deseo cumplido y con el que pintamos la fantasía de nuestro cuento conseguimos recuperar la ilusión de nuestras frustraciones y de nuestros desencantos; no importa que escapemos de la cruel realidad, solo importa la calma para reconfortar nuestro espíritu, que sigue encerrado en nuestra mente ocupada y obsesionada sólo con llegar al anhelo de esa felicidad".

Sin olvidar el significado de aquella estremecedora cita que parecía extraída, recitada y dedicada a sí mismo "Siempre hay una esperanza en la ilusión por intentar encontrar ese amigo que se perdió en la desolación de su tristeza, mirando las negras aguas de aquel océano tan hermoso cuando percibía una luz intensa y atrayente que conectaba con la eternidad".

No volví a saber nunca más de Rusty; supongo que quedó atrapado en sus últimas y extrañas citas; pensaba que sólo trataba de continuar con su cuento, pero tal vez no supo separar sus hermosas ilusiones, que tanto le entusiasmaban, de las sirenas que cantaban en sus sueños, aquellas que tal vez llamaron con tal fuerza y fascinación en su alma que no pudo evitar seguirlas, ni encontrar el camino de retorno a la realidad.
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Por Angel González
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“Cuando canto mis canciones y toco mi guitarra
soy inmensamente feliz, ignorando la infelicidad de mi fatal sino,
cuando pienso en la cercanía de mi final a causa de la crueldad de mi enfermedad
y en la ausencia de la compañía de quien tanto amo y añoro”
-(Eva Cassidy)

sábado, 20 de diciembre de 2008

EL CUENTO DE LA PRINCESA Y EL CAMPESINO. Primera parte (Cuento de Navidad)

Yo sé que las princesas sólo existen en los cuentos
pero la protagonista de este relato existió en la realidad
y supe que fue una princesa.

Yo tuve el privilegio de disfrutar de su amistad;
por eso le dediqué este cuento
y retraté en él a dos personajes
que construyeron una historia muy parecida
a la situación que ellos mismos tuvieron ocasión de vivir.

La Princesa y el Campesino...
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... es el relato de una noble y leal amistad y -tal vez, puede que- de un amor honesto, pero imposible, entre dos jóvenes que se conocen en un escenario en un ambiente medieval, con algunas reminiscencias bucólicas y en clave de cuento, repleto de simbologías que sólo el cronista conoce y quien, como un personaje más, dentro del relato, evoca y describe la sucesión de acontecimientos en que se ven envueltos los dos protagonistas del que, finalmente y ya en una segunda parte, resulta ser el verdadero cuento, a través de un guiño de fantasía, en un intento de describir el sentir de otras vivencias.

Aunque esta historia termina siendo un Cuento dentro de otro Cuento, en el que un amigo cuenta a su amiga el transcurrir de su propia amistad de forma simbólica, y en la que esa segunda parte del relato, que describe todo el acontecer de ambos, se rebela a veces a quedar acabada, es evidente y se percibe en ella la forma en que el destino, protagonista también de la historia, pretende encapricharse con no conceder mejor suerte a estos buenos amigos; quedando representado el personaje de la Princesa como una heroína, empeñada en resistirse a una conclusión con final triste.


Y esta es la historia... En un país muy lejano, o quizá muy cercano, vivía una linda 
princesa que todos querían por su buen corazón y su generosidad para con sus súbditos, y también por su gracia y dulzura.


Dedicaba mucho tiempo a frecuentar los lugares en donde concurrían sus habitantes y no tenía reparos para compartir y conversar con los que, incluso, pertenecían a otras clases más bajas; por lo que todos la querían por la sencillez de su trato, por su buen carácter y, sobre todo, por la fascinación de su sonrisa, con la que cautivaba a todo aquel que se acercaba o trataba. Además, gustaba de pasear con su blanco y hermoso caballo por los lugares más diversos, cercanos a su castillo, sin que tratara de evitar el encuentro con los aldeanos y labriegos. Por todo ello, era merecedora de todo el cariño de los suyos y nadie había que no estuviera orgullosa de su Princesa.

Solía frecuentar un paraje, en el que abundaba la alegría de los cantos de toda una multitud de pájaros y de una campiña repleta de atrayentes flores y frondosos árboles. A veces solía acercarse a un arroyo de transparentes aguas, que solía contemplar sin darse cuenta del tiempo que transcurría mientras disfrutaba junto a su orilla y sin advertir que, en ocasiones, atardecía tan pronto que debía regresar precipitadamente para evitar la noche a su vuelta al castillo.

En uno de esos regresos, la princesa tuvo un desafortunado tropiezo con su fiel corcel, a causa del tronco de un árbol que se hallaba en medio del camino, cayendo los dos al suelo con tal suerte que apenas sufrieron heridas de consideración. Sin embargo, unos arañazos en el brazo de la princesa, producidos por las ramas, la obligaron a detenerse antes de su vuelta, para tratar de limpiarse la herida. Y ocurrió que viendo cerca del camino una casa, rodeada de árboles y de una pequeña huerta, pensó que era mejor acercarse hasta ella para poder recibir ayuda, al menos para tratar de curar sus rasguños.

En la casa encontró un joven campesino, atento, jovial y entrañable, que sin conocer la identidad de la princesa, la atendió curando y limpiando los arañazos de su brazo. El joven le dio de beber y le agasajó con las mejores viandas y frutos que tenía en su casa. Más tarde, después de recuperarse, la gentil princesa, despidiéndose, le dio las gracias y le prometió volver a visitarle, aprovechando su acostumbrado paseo por aquellos lugares.

Y así lo hizo, ya que en numerosas ocasiones y siempre que su tiempo se lo permitía, trataba de compartir -mediante aquellos encuentros- instantes agradables, en los que mutuamente se transmitían la magia de un tímido y emocionado sentimiento, unas veces a través de la elocuencia del silencio, y otras mediante la complicidad del lenguaje de la sonrisa, sin que, por su parte, él descubriera el origen del linaje de su amiga.

De esta forma, fue surgiendo entre ambos una comunicación tan fascinantemente emotiva que la certeza de su hermosa amistad estaba ya en la pertenencia mutua de sus sensibles corazones.

A veces, en el transcurso de aquel mudo pero encantador lenguaje, surgía la fluidez de una conversación agradable y siempre con la satisfacción de una mutua comprensión. En todo momento había un deseo y una noble intención de poder ayudarse y entregarse a un afecto recíproco, si aparecía la más mínima inquietud o preocupación. Sin embargo, la princesa no se atrevía a confesarle el secreto de su linaje por temor a decepcionar a su amigo, al no haberle dado a conocer su verdad y ante la posibilidad de perder su amistad con él.

Y ocurrió que un pariente ascendiente de la princesa, que vivía en un país lejano enfermó tan gravemente que sólo su rápida decisión de marchar urgentemente podía dar lugar a verlo aún en vida. La princesa, sin explicarle la condición de la estirpe de su pariente, pidió consejo a su amigo campesino, pero alentándole a que no le guiara a decidir hacer el viaje, porque prefería evitar aquella marcha que suponía dejar de ver a su amigo durante mucho tiempo. Pero el buen sentir del campesino quiso sacrificar su propio interés por retener a la princesa y terminó aconsejándola para que no pudiera tomar otra alternativa que la de viajar para ver a su pariente en sus últimas horas; y tal fue la forma en que éste animó a su amiga que ella no pudo ya evitar emprender su marcha.


La ausencia de la princesa apenó mucho al campesino que se entregó días y noches al recuerdo de los momentos en que juntos solían compartir y disfrutar de la compañía y cercanía de sus corazones, y, en un momento de su debilidad, hizo que se lamentara de haberse decidido aconsejar lo que causó aquella separación.

Finalmente, la princesa regresó, no sin agradecer a su campesino la oportunidad que le dio su consejo para ver aún en vida a su pariente. Fueron pocos encuentros de felicidad los que les quedaron, porque ella conoció al poco tiempo que estaba a punto de asumir obligaciones de su rango que no le iban a permitir seguir con la suerte de mantener sus acostumbradas visitas. Sin embargo, en una última tentativa de salvar lo que más deseaba su corazón, la princesa contó a su amigo que a pesar de las necesidades familiares que tenía, que podían impedir poder seguir viéndose, ella estaba dispuesta a renunciar a todas si él se lo pedía. Pero el noble corazón del campesino adivinó que la necesidad estaba más allá del propio interés personal de ella misma; y, aunque no estaba seguro que tras aquella excusa se escondiera el secreto de las obligaciones de una princesa o de otras que entonces no podía adivinar, sabía que había algo más, por lo que no pudo evitar ofrecer un nuevo sacrificio renunciando nuevamente a ella. Estaba seguro que si no la retenía la perdería, y tal vez para siempre; pero no podía hacer otra cosa, porque se trataba de defender, tal vez, lo mejor para ella, aunque tuviera que renunciar a la cercanía de aquella hermosa amistad, inmolando su felicidad y la de su amiga.

Entonces, llegó el momento en que se despidieron sin saber cuando volverían a encontrarse e ignorando en qué circunstancias se produciría ese encuentro. Pero prometieron tener sus corazones unidos en la distancia y en el silencio; y prometieron también que su recuerdo mutuo estaría siempre tan presente que no habría motivo para que jamás se apagase la amistad que se habían prometido ambos amigos.

Pasaron los días y transcurrieron los meses sin noticias el uno del otro; hasta que, cierto día, a la princesa le llegó la triste noticia de que su joven amigo había sufrido un desafortunado incendio que le hizo perder su casa, su hacienda y sus animales.


La princesa, en un gesto desesperado de preocupación por conocer el estado de su amigo, se dispuso a visitarle, pero la difícil situación que la mantenía comprometida desde que, muy a pesar suyo, tuvo que encerrarse en su palacio y dejar de visitar al campesino, la obligó a desistir de su decisión. Sólo pudo apresurarse, en la forma que le fue posible, a dar la orden a su administrador para que reconstruyera su casa y su finca, lo más rápidamente posible, y se ocuparan de la pérdida del resto de su hacienda y de los animales que también había sufrido.

Cuando el campesino ya se había repuesto de su desventurado accidente, recibió una tarde la visita de un enviado de la princesa para comprobar si se habían cumplido sus órdenes y para asegurarse de que no le faltaba cualquier otra necesidad tras su desgracia. El campesino sufrió la decepción de que esta visita no la hiciera su propia amiga; y fue entonces cuando el enviado de palacio le confesó la identidad de su princesa. Sorprendido y algo confundido, le expresó su agradecimiento, para que así fuera trasladado a ella, por la generosidad que había tenido con él, no sólo por haberle hecho recuperar toda su propiedad sino por haberse interesado por las circunstancias de su estado, solicitando, además, la posibilidad de enviarle un correo, mediante su mensajero, en que le hacía partícipe de ese agradecimiento en forma más personal e íntima.
La princesa le contestó con la promesa de volverlo a ver, tan pronto le fuera posible liberarse de los compromisos de protocolo y de sus obligaciones de palacio, y como muestra anticipada de su confianza le hizo entrega de una preciosa yegua, pidiéndole, a condición, que si un día tenía un potrito fuera a regalárselo a su palacio.


Pasó el tiempo y el campesino no volvió a tener noticias de su princesa, aunque pensó que las obligaciones propias de su rango en ese momento podían dificultar el envío de un correo o de hacerle una visita, por lo que decidió aguardar que pasara más tiempo, sin perder nunca la esperanza de que todo quedaría resuelto, hasta llegar el momento de reunirse con su amiga.


Pero ese momento no llegaba y, triste y bajo la influencia de la nostalgia del recuerdo de aquella amistad que le había unido a su querida princesa y del afecto que le profesaba, el campesino pensó en visitarla, no sólo para consolar su apenado corazón sino en su afán de saber si se encontraba bien y agradecerle la generosidad que un día tuvo para con él. Por lo que se presentó a las puertas del castillo, pidiendo le concedieran aquella ansiada audiencia; pero no le fue posible porque no tenía ninguna carta de presentación ni nadie que le conociera, ya que, incluso, desconocía el nombre de la única persona a la que podía pedir mediación, que fue el enviado que su amiga le hizo llegar para reponer su hacienda destruida. Así, sólo disponía del ofrecimiento de un presente en el que reunió los más escogidos frutos de su huerta que, a través de los sirvientes de la princesa que le atendieron, pidió que le hiciera llegar de su parte; y aunque se le aseguró que así se haría, se le comunicó que volviera otro día por si había mejor suerte para ver a su amiga.

El joven siguió acudiendo todos los días al castillo y llamando a sus puertas, por si podía ver a su princesa; pero sólo obtenía una respuesta: que ella se encontraba muy ocupada en sus obligaciones y que algún día le recibiría. De esta forma, sólo pudo quedar la cesta diaria de frutas y otros manjares de su huerto, para ofrecerle su testimonio de agradecimiento y de su recuerdo, aunque sin saber si el contenido y la procedencia de la cesta le era entregada a su amiga, la princesa.

Hay quien dice que la princesa no acudía a ver a su amigo, el campesino, ni le recibía cuando éste llamaba a las puertas de su palacio, no por las dificultades de su protocolo o por las obligaciones de su condición de princesa, sino porque se hallaba cautiva y en poder de alguien con quien compartía el principado, que, sabiendo la amistad con el campesino, quería evitar por todos los medios que volviera a verlo. Y eran tal las circunstancias de su cautividad que ni siquiera le era permitida la posibilidad de comunicarle este desgraciado hecho.

Y así continuó el campesino visitando durante mucho tiempo las cercanías de las puertas del palacio, sin perder nunca la esperanza de encontrar a aquella princesita que durante un tiempo fue no sólo su huésped y amiga sino la persona con la que compartió la magia de unos hermosos sentimientos. Hasta que un día los sirvientes que siempre le abrían las puertas dejaron de aparecer y fueron otros, mucho menos agradables y hospitalarios, los que le atendieron, ordenándoles que no volviera a preguntar por la princesa y rechazándole el contenido de su cesta.


Y dicen que fueron sus guardianes, de quien era prisionera la princesa, los que al descubrir la acostumbrada cesta del campesino, le prohibieron aceptar ningún presente más de aquél, restringiendo más severamente su libertad para salir de palacio.
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Y el campesino volvió una y otra vez, pero la puerta ya no se abría para él, y muy apenado por su suerte hubo de desistir. Hasta que un día, le llegó un feliz acontecimiento, porque la yegua que su amiga le entregó, dio a luz un potrito. Entonces, recordó que debía regalárselo, como le había prometido.

Aquel día, víspera de Navidad, se puso en camino con su potrito y con su corazón lleno de ilusión y de esperanza, porque estaba seguro que había llegado el deseado recibimiento. Era un día muy frío y comenzaba a nevar, y se presentó a las puertas del castillo pidiendo poderle entregar personalmente el animalito a la princesa y justificando que era un presente que ella le había encargado. Pero sólo obtuvo una simple respuesta; que esperara, porque la princesa estaba muy ocupada y no podía atenderle en ese momento. El esperó y esperó, y atardeció y se hizo de noche.

Aquella noche hizo tanto frío que los campos se helaron tras la copiosa nieve que cayó; pero él, abrazado a su potrillo, siguió esperando, porque siempre le iluminaba la esperanza de que al final las puertas del palacio se abrirían para él, y aparecería su radiante amiga, porque sabía que ella esperaba su potrito que él le había prometido cuando naciera; y quería entregárselo con su agradecimiento y con todo su afecto, y con el deseo de felicitarle la Navidad.


Pero la princesa no salió; y a la mañana siguiente otros campesinos que pasaron por allí al amanecer encontraron a nuestro amigo y a su potrito congelados por la nieve y sin señales de vida.

Cuentan que aquellos campesinos, que se llevaron el desafortunado cuerpo del joven anónimo, amigo de la princesa, descubrieron como su rostro había quedado transformado en un semblante de gozo y felicidad; parecía que les sonreía. Y también se dice que la princesa, entonces, no supo que su joven labriego le estuvo esperando a sus puertas para entregarle el mejor tesoro que tenía. Pues, en realidad lo que el campesino fue a entregarle, por medio de su potrillo, fue su corazón y, además, su vida, con una sonrisa en sus labios, en su rostro y en su alma.

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Angel González "Rusty Andecor"
Esta primera parte del cuento completa el Cuento que fue

Mención de Honor en el "Certamen de Relato Corto de la UNED. 2007", en Plasencia

sábado, 6 de diciembre de 2008

Mensaje para esta Navidad: ¡Qué mundo tan maravilloso!

Mis queridos "amigos con alma sensible" y estimados “visitantes del blog”. Quizá no sea el momento de llevaros un mensaje cuya intencionalidad podáis entender, viniendo de un amigo... tan extravagante como yo; quizá éste sería el momento para enviar otro tipo de mensaje, no sé si navideño o más intrascendente. Pero yo no quiero caer en tópicos, y tampoco deseo ser más excéntrico aún, dejando aquí una carta con un mensaje filosófico, que -tal vez- no os interese en absoluto, precisamente en estos días. De lo primero reconozco que, aunque me rebelo contra esa tradición impuesta por la rutina festiva de cada año, no dejo de sentir esa nostalgia que nos atenaza desde los recuerdos y desde el sentimiento familiar; de lo segundo, he decidido mejor dejar el tema que tenía para esta ocasión, para tratarlo en otro momento, y haceros llegar, en cambio, algo más entrañable y agradecido.

Quizá éste podría ser un buen momento para hacer un brindis por lo maravilloso que puede ser el calor humano, en la amistad, en la familia y en el compañerismo, a través de una copa llena de sonrisas; y quizás, ese mágico saludo, con ese “guiño” recíproco y complaciente, con esa impresión sugerente que nos produce la fascinación de sentirnos abrazados cuando recibimos la sonrisa de aquél a quien sonreímos, es lo que nos hace tener la seguridad de que el mundo es maravilloso. Porque, quizá es… precisamente la sonrisa la que, en este momento, forma parte importante de la clave de que el mundo sea maravilloso; quizá es la cotidianidad de las cosas, las que vemos con frecuencia, y las personas normales, y no las extraordinarias ni las que no cometen errores; todas ellas, quizá sean, las que nos mueven a pensar que el mundo es maravilloso; porque, como decía Rusty Andecor, "Existen maravillas en todo, aún en la oscuridad y el silencio, y la felicidad está -a veces- en cualquier estado en que uno se encuentre", que "el mundo es maravilloso", aunque en muchos momentos no lo parezca y aunque algunos -o muchos- de nosotros no podamos disfrutarlo cuando ¡tanto lo deseamos!
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Nadie puede entender que el mundo sea maravilloso si no hay una sonrisa, incluso para la persona que no se la merezca o, simplemente, que no sea de su agrado. Y nadie podría entender que si la sonrisa reluce en nuestro semblante y resplandece en nuestro corazón, cuando empezamos a descubrir que ella nos guía en la penumbra de esos momentos de la vida, ensombrecidos por la soledad y por el desencanto, el mundo deje de ser maravilloso

Yo he escuchado muchas veces una canción que lleva esa consigna, precisamente en su título, y del contenido de su letra he sacado una descripción que, en el lenguaje más cercano al sentir de mi corazón, define algunos de los aspectos de "lo maravilloso que es el mundo".
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El mundo es maravilloso porque el cielo azul engrandece nuestra esperanza, en ese destino feliz que todos anhelamos.
El mundo es maravilloso porque las rosas rojas que florecen en el jardín de nuestra ilusión “empapan” de fragancia y de ternura la bondad de nuestros corazones.
El mundo es maravilloso porque hace que los colores del arco iris que aparecen entre los tropiezos y dificultades, en los caminos de nuestra vida, nos animan y nos regocijan.
Y el mundo es maravilloso porque hace que las lágrimas que derramamos, por el dolor que a veces sufrimos o por la tristeza que nos envuelve, se convierta en felicidad cuando encontramos a quien nos consuela con su sonrisa o nos perdona por una equivocación que cometimos o por el daño que una vez le ocasionamos.

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Porque... no olvidéis que el mundo no sería maravilloso si viéramos su horizonte siempre oscuro y cargado de desesperanza.
Ni olvidéis que el mundo no sería maravilloso si no dejáramos que floreciera la ilusión en nuestro corazones.
Ni tampoco el mundo sería maravilloso si no hubiera color ni brillo en esa fuerza, valor y constancia con la que debiéramos atravesar las dificultades de nuestra vida.
Y el mundo dejaría de ser maravilloso si no consoláramos el llanto de nuestros amigos con una sonrisa, ni le perdonáramos por el daño que, quizá y sin quererlo, alguna vez nos ocasionó, y por el que reconoció entonces o después su culpa.
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-- Una vez, esa parte de mi persona, bohemia y romántica, a la que yo mismo llamé Rusty Andecor, para escribir mis sencillos y humildes poemas, compuso estos anárquicos, imprecisos, pero sinceros versos, que dirigió a uno de los “personajes” de su “universo de los sueños”, del que solía decir "... al que creo que yo mismo pertenecí alguna vez como uno de sus personajes, tal vez, en esa hermosa dimensión".
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"Prívame de la ilusión de una palabra en un mensaje, del rubor de una mirada,
de la elocuencia de un silencio, de la promesa de un consuelo,
de la gracia de una risa, de la esperanza de un encuentro,
o de la caricia de un beso;
pero no me prives de ver la pintura de tu magia
ni de ver tu sonrisa en ese instante que yo quiero
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Que la Navidad venidera no sea un pretexto para expresar nuestra latente hipocresía, ni ocasión exclusiva para ponerle "adornos" a nuestra frívola vanidad, ni sea una excusa para caer solo en el frío y desolador consumismo. Pero sobre todo... ¡que la alegría, la paz y la bondad de la Navidad nos dure, no solo esos días festivos, sino todo el año! ¡mejor... siempre!

Angel González "Rusty Andecor"

LA MÚSICA MÁS HERMOSA DEL MUNDO. LA CONCLUSIÓN

"La música es el corazón de la vida; por ella habla el amor, sin ella no hay bien posible y con ella todo es hermoso" (Franz Liszt), además de que "La música puede dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido" (Leonard Berstein); para añadir Rusty Andecor; por su parte; “No escuchéis sólo la música, soñad con ella, con la intención de sus notas y cadencias, y con la recreación de la fantasía que dibujó "aquella vez" el universo de vuestras ilusiones”, ilustrando así ese mensaje de Navidad, una vez más, con "la música más hermosa del mundo", y que este año llega ahora con su "Conclusión", recreando en él todo un "mundo maravilloso", pletórico de sensibilidad y de ilusión.

“La música más hermosa del mundo”, para mis “amigos con alma sensible”, que ya la conocéis, y -tal vez- para algunos más de mis visitantes, no solo es un álbum recopilatorio de emotivas bandas sonoras en cuatro volúmenes, que dediqué –muy especialmente- a los personaje de mi cuento, y que -como tales- fueron la heroína de mis sueños y el paladín salvador de sus desdichas; sino que es, además, un relato musical descrito con pasión y con amor; pero unas veces y en los dos primeros volúmenes, dibujado con la elocuencia del silencio, y otras, en el tercero y cuarto, con la descripción de vivencias, de ilusiones y de sueños, aunque en clave de cuento que ese amigo recrea en la imaginación de su mensaje.

Pero “La música más hermosa del mundo” es también una “Conclusión”, llena de lo más intenso y dramático de la angustia y sufrir de un corazón… muy lejano, pero amigo, aunque también de instantes felices de esa vida que yo relato con los colores de mi fantasía. Y es también una “Conclusión”, pletórica de ilusiones, de sonrisas y lágrimas, de desilusiones y de sueños rotos; y una “Conclusión” en la que lo más grande y hermoso que sugiere su contenido es la bondad de la amistad, la amistad noble, honesta y fiel y, sobre todo, el amor generoso, entregado, sacrificado y lleno de respeto y de renuncias.

Mi “Conclusión de la Música más hermosa del mundo” es un homenaje, especialmente dedicado… a ese corazón, quizá el más hermoso del fascinante mundo de los sueños, e inspirado en la bondad de mi afecto por él y por esa mágica amistad que he profesado siempre a quien, de alguna forma, quizá en el marco de la ilusión, la representó. Esta vez, no he pretendido deslumbrar ni embelesar en la realidad de esos sueños, con el color encandilado de mis palabras o el “galanteo empalagoso” de “la pintura de mis ilusiones”, aunque algun retazo de ambos quede y "perfume" mi mensaje. Esta vez es la pluma real del corazón que escribe desde lo más sincero y auténtico de su alma, que lo hace con toda la devoción que hay en ella, y con todo el respeto que le merece y que se merece también... el sentimiento hacia ese personaje, al que solo pude reconocer en ese mágico cuento, pues no había ninguna alternativa de encontrarlo en la vida real.

Y es que decía Robert Schumann "La música es el lenguaje que me permite comunicarme con el más allá"; quizá, a mí y a muchos de vosotros, nos permita comunicarnos con esa mágica dimensión de nuestros sueños. Y fue Oscar Wilde, quien añadió "La música es el arte que más se acerca a las lágrimas y a los recuerdos"; quizá esas lágrimas son "el bálsamo" que nos alivia del "sinvivir" de nuestros malos momentos; quizá esas lágrimas embellecen nuestro corazón, pues ellas lo lavan de la inmundicia con la que lo amenaza, y lo adornan, después, con los recuerdos más intensos. Tal vez, la música, esa "música más hermosa del mundo" que ya conocéis, y la explosión de sonidos, seguida del alborozo y del aplauso de... quizá todos "mis amigos con alma sensible", que podéis escuchar en el último tema de este álbum, si tenéis ocasión de recibirlo, es la que mejor describe: "¡Qué mundo tan maravilloso!".

Para quien tenga esa oportunidad de escuchar este último volumen de la colección, que sepa que hay una dedicatoria contenida en cada tema musical de la Conclusión de mi álbum. Si la leéis atentamente descubriréis el alma de cada poema que hay detrás de la música que lo envuelve.

“La música más hermosa del mundo” está dedicada a todos mis amigos con alma sensible, especialmente a aquellos que son capaces de compartir la ilusión de este hermoso sueño; sin que, por ello, no deje de hacer extensiva mi dedicatoria a quienes… hayan dejado de ser sensibles… o no lo hubieran sido nunca; pues quizá, éstos también sepan entenderla

Dejadme, amigos, que os deje para el final algo hermoso; la letra de una canción con la pensaba cerrar inicialmente el álbum, pero que en el último momento no incluí porque su sugerencia aludía significativamente a ese personaje de la ilusión, cuando comprendí que intentaba cobrar vida para encarnarse en otro de los del mundo real. No me resisto, pues, a quedaros aquí el regalo del mensaje que hay en esos versos y que se resumen en esta frase: “Mira siempre el lado bueno y brillante de la vida”:
-- -
Algunas cosas en la vida son malas y pueden haberte hecho sufrir mucho;
otras te harán enfadar y algunas llorar.
Pero cuando estés en el peor de los momentos no te quejes y… sílbale a la vida;
porque así todo te ayudará a pasarlo mucho mejor.
Y.... mira siempre el lado bueno y brillante de la vida
Si la vida crees que te falla y te engaña, sonríela;
porque hay algo que quizá has olvidado, y es que debes reír, sonreír, bailar y cantar.
Y... si ves que la vida es injusta, ingrata y vacía, y alguna vez, sin querer, ves la desolación,
debes hacer frente a tu desánimo y ser valiente y mira siempre el lado brillante de la vida,
y mira siempre la mejor parte de tu suerte.




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Angel González "Rusty Andecor"

Ángel González es "Rusty Andecor"

Ángel González es "Rusty Andecor"
Contemplador del mundo, pensador de la vida que ha vivido. Aprendiz de poeta, imaginador de cuentos y pintor de ilusiones y desvaríos.

ÍNDICE GENERAL DE ENTRADAS PUBLICADAS (Clic ene títulos):

Perfil de Rusty Andecor: UN BURÓCRATA CON ALMA DE RAPSODA: Ángel González (por Ángel G. Perianes, de la Universidad de San Pablo CEU)

DICCIONARIOS Y CUENTOS:

* EL DICCIONARIO DE UN CORIANO.De Angel Mª González

* El Diccionario de un coriano. Muestra de algunas voces y expresiones

* EL DICCIONARIO DE UN CORIANO (Su contenido íntegro)

* EL CUENTO DE LA PRINCESA Y EL CAMPESINO.Primera parte

* "Rusty, El coleccionista de citas"(Cuento

* El cuento de la Dama del Sena y el viejo poeta (Cuento de invierno)

* "El viejo mago y la niña del vestido blanco". (Cuento incompleto de Navidad)

ENSAYO LITERARIO: Reflexiones y otros artículos

·MI REFLEXIÓN SOBRE LA AMISTAD

· MI REFLEXIÓN SOBRE LA AMISTAD (2ª parte)

· Mis reflexiones sobre la soledad y sobre el aburrimiento

· MI REFLEXIÓN SOBRE EL DESENCANTO

· Mi reflexión sobre la ingratitud

- MI REFLEXIÓN SOBRE LA FELICIDAD

- Mi reflexión sobre la infelicidad

· Mi reflexión sobre la generosidad

· MI REFLEXIÓN SOBRE LA LEALTAD

- Mi reflexión sobre la lealtad (2ª parte)

- Mi reflexión sobre el cinismo de la cortesía

- El tiempo que pasa... "es lo que hay". El cómo nos queda, es que no hay otra... "es lo que tiene"

- La "etapa dorada y jubilosa" de un iluso de la vida. (Los diez o quince años que me quedan)

- El significado del paso de tiempo para un "aprendiz de poeta" que cumplió su primer año de "júbilo". Homenaje a la jubilación.

- El paso del tiempo, buscando la justa complicidad en los ojos de los demás.

· Mis pensamientos y citas literarias. 2ª parte

· Mis últimas reflexiones: sobre la belleza, la mentira y sobre "una última sonrisa"

· Reflexiones para "mis ajustes del alma". Mis pensamientos y citas literarias (III)

· Mi reflexión sobre el sentido del humor.

· "Un minuto de reconciliación, mejor que toda una vida de amistad" (García Márquez)

· Dos oficios muy comunes: el hablador dominante y compulsivo y el escuchante resignado y sufrido

· Los encantos y temores de la soledad

· Mi reflexión sobre los colores del mundo

· De los colores y de los aromas de la Puerta del Sol y sus aledaños

· De los colores y aromas de este mundo pútrido, pero maravilloso, y del universo que habita en los confines de nuestra imaginación.

* De la calle del Desengaño y de algunas de mis citas y reflexiones sobre el mundo de los desencantos

* Poema al tiempo. Mi reflexión sobre el paso del tiempo

· MI REFLEXIÓN SOBRE LA SONRISA

· Mi reflexión sobre el "SINVIVIR"

· Mi reflexión sobre el "Hablar y no saber escuchar"

* Mi reflexión sobre la indiferencia

- Dos buenos y leales amigos que me entendieron y me encontré en La Rioja

· ¿Qué ocurre cuando alguien te agobia, en una amistad o relación?

· Carta a mis "amigos con alma sensible"
· Nueva carta a mis amigos. Mi semblanza y mis recuerdos

* El Café de París. Homenaje a la ilusión y a “las música más hermosa del mundo”

· EL BOULEVARD DE CITAS

· Guiños y respuestas en mi Boulevard literario

- Mensaje para esta Navidad: ¡Qué mundo tan maravilloso!(Navidad de 2008)

- El mundo es maravilloso, es NAVIDAD y todos queremos ser felices(Navidad de 2009)

- Mensaje de Navidad para aquellos corazones sensibles, sinceros y que sienten verdadero afecto por los demás.(Navidad de 2010)

- Feliz Navidad, especialmente para quienes hacen que el mundo sea maravilloso(Navidad 2011)

- Apuntos reflexión de Rusty Andecor para la Navidad (2014)

- Pensando en la ilusición y en la esperanza de la auténtica Navidad

- El tesoro de un "diamante" para el resplandor de nuestro paso del tiempo

- La poesía de una colección de modelos de autos de época

Homenaje a la belleza de la música, a su poesía y a su ensoñación. (Ensayo literario)

LOS ESPACIOS DEDICADOS A LA MÚSICA:

Las estrellas de "La canción de la semana". Primera parte: La Chanson.

Las estrellas de "La canción de la semana". Segunda parte: El Rock y "la vieja canción".

Las estrellas de "La canción de la semana". Tercera parte: El Pop y "la música Disco".

Las estrellas de la canción de la semana. Cuarta parte. El folk-rock y el country.

Las estrellas de la canción de la semana. Quinta parte. El origen de la Chanson, del Rock y del Jazz vocal: Azanavour, Sylvie Vartan, Moustaki, Elvis, Orbison, Julie London y Natalie Cole.

Las estrellas de la canción de la semana. Quinta parte. El origen de la Chanson, del Rock y del Jazz vocal: Aznavour, Sylvie Vartan, Moustaki, Elvis, Orbison, Julie Londo y Natalie Cole.

Las estrellas de la canción de la semana. Sexta parte. La nostalgia de unas y el olvido de otras. Tributo a las leyendas y las anónimas.

Música en el “Hotel California”, soñando bajo las “Noches de blanco satén” y la luz de una “Luna creciente”.

MIS CONMEMORATIVOS MUSICALES

MIS 3 DAMAS DE LA CHANSON. 2ª parte de "Mis conmemorativos musicales"

Mis 10 mejores canciones de la historia de la música. Primera parte

Mis 10 mejores canciones de la historia de la música. Segunda parte

Mis 20 mejores canciones de la historia de la música. Tercera parte

* LA MÚSICA MÁS HERMOSA DEL MUNDO

* Las canciones más hermosas del mundo

* LA MÚSICA MÁS HERMOSA DEL MUNDO (2ª parte)

* LA MÚSICA MÁS HERMOSA DEL MUNDO (3ª y última parte)

* LA MÚSICA MÁS HERMOSA DEL MUNDO. LA CONCLUSIÓN

* Desenlace y última entrega literaria y musical del blog "La música más hermosa del mundo"

* Primer Encuentro Internacional de amigos en defensa del vinilo

* El Long Play y el pick-up, protagonistas del guateque

* BRUCE SPRINGSTEEN nos cautivó a los 34.000 entusiastas que asistimos al penúltimo concierto de su gira europea, en el José Zorrilla de Valladolid

* MIS CONMEMORATIVOS MUSICALES

* MIS 3 DAMAS DE LA CHANSON. 2ª parte de "Mis conmemorativos musicales"

* El Jazz de Vitoria cierra su Festival con dos conciertos memorables: Chick Corea y Paco de Lucía

* 2º Encuentro Internacional de amigos en defensa del vinilo, celebrado en Coria

* “La magia del vinilo y la parafernalia del tocadiscos pueden salvar la música”

* El Café de París. Homenaje a la ilusión y a “las música más hermosa del mundo”

- LA MÚSICA MÁS HERMOSA DEL MUNDO. La despedida y el adiós.

* Tercer Encuentro Internacional de amigos en defensa del Vinilo, celebrado en Coria el 3 de septiembre de 2011: “El Vinilo resurge del olvido”

* El Vinilo es la esperanza del futuro de la música y de su cultura. (Ángel González)

* El disco de vinilo vuelve. El vinilo tendrá su nueva etapa dorada.

* El 29 de agosto, "Amigos en defensa del vinilo" celebró su IV Encuentro Internacional.

* El día 29 de agosto, el vinilo hará girar y girar la música en su mágico gramofón.

* "El vinilo y la magia de su música, siempre gira y gira... en nuestra imaginación"

* "Quinto Encuentro de amigos en defensa del Vinilo". Evento cultura y musical celebrado en Coria, el 2 de septiembre de 2017.

* "V Encuentro Internacional de amigos en defensa del Vinilo". Coria 2 septiembre 2017

MIS POEMAS:

- Que nadie robe mis sombríos atardeceres (Poema)

· Versos "A un destino llamado espejo"

· VERSOS PARA EL ATARDECER: Dos poemas

· Más versos para "mis amigos con alma sensible"

· VERSOS A LA SOLEDAD

- Versos en la víspera de un extraño viaje

· DOS POEMAS... A UNAS ROSAS DE OTOÑO

· Besos mojados con sabor a lluvia

· Versos a la tristeza, que es la novia de mi llanto

· Versos a "una tarde de febrero en las Ramblas"

· DE AZULES SE VISTEN MIS VERSOS: "Aquel besoque no me diste” y “Adiós a un mensaje en un beso”

·Versos... en el calor de una tarde de veranoVersos... a un otoño florido de nostalgias

El perfil de Rusty Andecor

Es Rusty Andecor, ilusionista de sueños y ensoñador de ilusiones, "aprendiz de poeta” e "imaginador de cuentos", aunque su nombre real es Ángel González García.

Dice de su profesión : Maestro “que lo fue”, gestor de “futuros”, que hace ya algún tiempo dejó de serlo, músico retirado (porque dejó el piano, que la “guitarra” le dejó a él); y -como dice- se atreve a hacer de "componedor de versos", que suele dedicar a un “universo” lejano y para cuyo oficio se solía inspirar en un lugar llamado "Café Venecia", con el increíble "telón de fondo" de aquellos personajes surrealistas que lo frecuentaban, pero que desapareció hace ya tiempo.

Siempre le gustó que la gente con la que trabajaba fueran sus amigos. Le gustaba compartir el "universo de sus musas", el silencio de su "boulevard" y la música de fondo que él le ponía. Ahora... ya no es lo mismo; algo desapareció. Siempre le gustó la fascinación de Audrey Hepburn y la magia de“Desayuno con diamantes”. También le gustaba soñar con los "besos mojados de lluvia" y con sabor dulce de "rosa de mazapán". Y solía ofrecer a sus “amigos con alma sensible” sus "reflexiones", de vez en cuando, y sus mensajes anuales de Navidad, además de su álbum de "la música más hermosa del mundo".

Y suele decir: "Me gusta ir los viernes al Copacabana y al Candilejas "de cañas", con la familia y los amigos. Me pirla el "Ribera Duero" o un buen "Rioja". Me encanta preparar cubatas de ron "con un toque de limón" a mis incondicionales. Y no me pierdo, cada año, esa visita al "Jazz Vitoria" con mis amigos, ni a la "Cuesta de San Vicente" la mañana del concierto"

Le apasiona la música de Vivaldi, Teleman y, muy especialmente, Chopin. Me encanta oír a los Dire Straits y Mark Knopfler, Eva Cassidy, Diana Krall, Patricia Kaas; pero, sobre todo, le gusta oír esta música en sus Jbl. Y aún sigue escuchando a The Beatles y a sí mismo en Los Agaros¡qué tiempos aquellos!

Le encanta el buen cine y siempre recurre a ver alguna de "mis películas favoritas", esas de las que os doy detalle, en un espacio más abajo.

Le gusta leer a Gabriel García Márquez y a Pablo Neruda. Pero también le gusta leer a Edgar Alan Poe.

Pero, sobre todo, dice "me gustan los "colores" de ese "mundo maravilloso", que está "ahí fuera", detrás del paño que se pone, a veces, delante de tus ojos y de tu corazón".

Ha escrito algunas obras literarias que no ha llegado a publicar porque no encontró un editor con un presupuesto que se ajustase a sus posibilidades económicas. Sin embargo, sus trabajos están editados en formato pdf y a disposición gratuita de sus familiares y amigos, a los que pueda interesales.

Las obras literarias escritas hasta la fecha son:

Diccionario de un coriano.

"Versos para el atardecer" (Colección de 40 poemas)

"Mis reflexiones y cartas a mis amigos con alma sensible"

"La música más hermosa del mundo"

"La música de mis tiempos"

"El paso del tiempo de un aprendiz de poeta"

"Mis pensamientos y citas literarias"

"La verdad y la mentira de mis reflexiones"

"Reflexiones para mis ajustes del alma"

"El cuento de la Princesa y el Campesino"

"El cuento de la dama del Sena y el viejo poeta"

Índice de los espacios literarios (Cuentos, poemas, reflexiones, cartas y otro tipo de ensayo)

Índice de los espacios literarios (Cuentos, poemas, reflexiones, cartas y otro tipo de ensayo)
"Es la rosa de un destello, la que busco en mi recuerdo; y el aroma de mi cuento que perece en el olvido, y el color de aquella imagen que acabó tan desteñida. Es la rosa de mi sueño y el adiós que se ha perdido" (Rusty Andecor)

Citas literarias sobre "el paso del tiempo" (Un hito que en estos último años... me obsesiona)

No es el tiempo el que pasa, pasamos todos nosotros (Anónimo)

Se dice que el tiempo es un gran maestro; lo malo es que va matando a sus discípulos (Héctor Belioz)

Seamos indiferentes a la crueldad de la rapidez en que se mueve el tiempo, vivamos y disfrutemos el presente que nos depara el hoy y no dejemos de poner nuestra parte de ilusión en el mañana (Rusty Andecor)

El tiempo es el mejor autor; siempre encuentra un final perfecto (Charles Chaplin)

Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida (Woody Allen)

Me gusta pasar los años en tus ojos (Diana Krall)

Lo mejor es ser indiferente al tiempo y a su maquinaria inalterable para marcar los años, sobre todo, esos años que nos quedan por vivir, que son los mejores. (Dijo Rusty Andecor a Manuel Melado en su jubilación)

El placer y la actividad hacen que el tiempo parezca breve (William Shakespeare)

No paséis el tiempo soñando con el pasado y con el porvenir; estad listo para vivir el momento presente (Mahona)

Hay un "buen destino" que mueve las manillas de nuestro reloj del tiempo. Y debemos vigilar el "mal destino" que puede manipular esas manillas en contra de nosotros (Rusty Andecor)

El día es excesivamente largo para quien no lo sabe apreciar y emplear (Johann W. Goethe)

Si el tiempo es lo más caro, la pérdida del tiempo es el mayor de los derroches (Benjamín Franklin)

"El tiempo solo se detiene si su reloj deja de funcionar. Nuestro reloj no es automático; debemos darle "cuerda" cada día, para que no se pare; debemos ajustar su maquinaria de vez en cuando, para que no se "averíe" su movimiento; y debemos limpiar el cristal de su esfera, para que no dejemos de ver el rumbo horario de nuestro destino" (Rusty Andecor)


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A MIS AMIGOS VISITANTES DE ESTE BLOG

Desde el pasado viernes 18 de febrero aparece publicado el contenido íntegro de "EL DICCIONARIO DE UN CORIANO" en el blog que lleva su nombre y cuya url es http://eldiccionariodeuncoriano.blogspot.com/, pudiendo activar su acceso desde esta dirección o desde un enlace previsto en el mismo título del espacio que se encuentra en el blog actual, como muestra -aquí- de algunas de sus voces y expresiones. Es decir, una vez activado su espacio desde su índice o desde el registro de archivos, el contenido íntegro del diccionario se activa haciendo clic en el título del espacio. Además, se podrá acceder al prólogo y a la introducción del mismo, así como un anecdotario de dedicatorias y agradecimientos.

Progresivamente, se irán incorporando las voces y expresiones nuevas recogidas desde la publicación de la última edición inscrita en el Registro General de Propiedad Intelectual en el 18 de noviembre de 1997, en Madrid con la clave 1997/40496 y con número de R.P.I. CC-374.

Ángel González

Rusty antes de ser aprendiz de poeta era aprendiz de pianista

Rusty antes de ser aprendiz de poeta era aprendiz de pianista
Clic en la foto para ver al genial Elton John, al piano, en una de sus canciones más hermosas con una grata compañía

Mi musa de inspiración

Mi musa de inspiración
Pulsar sobre la imagen

Debajo, Rusty con sus amigos del Jazz Vitoria, junto al Celedón.

Debajo, Rusty con sus amigos del Jazz Vitoria, junto al Celedón.
Después de recitar el tradicional poema al Celedón, publicado en este blog. Respondiendo a un visitante, y de izquierda a derecha: Antonio, Juani, Angel (Rusty), Blanca, Bolivia y Rafa. Naturalmente y en el medio: el Celedón

Momento en que Rusty recita el poema al Celedón, en la Plaza de la Virgen Blanca, ante la concurrencia de cientos de vitorianos

Amigos tratando de planificar la jornada del día del Concierto, antes de su "ronda" a la Cuesta de San Vicente (quizá "tramando")

Los 6 amigos del Jazz Vitoria, satisfechos y relajados, al día siguiente del concierto

Homenaje a mis "amigos con alma sensible"

Homenaje a mis "amigos con alma sensible"




Sirva este grupo de amigos para representar a todo el resto de compañeros y amigos de nuestra Dirección Provincial y nuestros queridos Caiss

Último encuentro en Trujillo con mis amigos con alma sensible el 17 mayo 2010

Último encuentro en Trujillo con mis amigos con alma sensible el 17 mayo 2010
De arriba hacia abajo: Manolo Melado, Inés, Manolo Gómez, Belén, Domingo, Ricardo, Mercedes, Miguel, Pedro, José Manuel, Ángel, Manolo Moreno, Carlos, Modesto, Isabel y Carlos Sandoval.

Érase una vez, hace ya mucho tiempo, los cuñados David, Rusty, y Luis, trataban de poner orden...

Érase una vez, hace ya mucho tiempo, los cuñados David, Rusty, y Luis, trataban de poner orden...
Haciendo limpieza de fotos en el blog (porque tenía mucho "peso"), borré y borré; peero esta foto no la pude quitar.

MIS PELÍCULAS FAVORITAS

MIS PELÍCULAS FAVORITAS

Concierto año nuevo

Concierto año nuevo
- Una marcha con tradición -

Me gusta escribir a la ilusión, porque en la ilusión hay esperanza, y hay nobleza y honestidad; y porque, ocultándose en el "el universo de la ilusión y en la magia de los sueños" que puedo recrear con la pluma de la imaginación, me puedo alejar de la "cruda, despiadada y perversa realidad. Pero, sobre todo, me gustan los colores de ese mundo maravilloso que está "ahí fuera", detrás del paño o el vaho que se pone, a veces, delante de nuestros ojos y de nuestro corazón.